I. OLAIZOLA. PALMA
Alejandro Lorente se ha formado en múltiples técnicas orientales de medicina natural. Tiene el título de heilpraktiker (médico naturista) en Alemania, país en el que vive desde hace veinte años y en el forma a alumnos de esta especialidad. Este fin de semana se encuentra en Palma dando un seminario sobre auriculoterapia organizado por Infinity Training.
—¿Cómo surge la medicina tradicional china?
—Los chinos observaron que los guerreros mejoraran de sus heridas o golpes en las batallas manipulando diversas zonas del cuerpo. La medicina tradicional china se basa en la energía presente en el cuerpo y sus meridianos, que vienen a ser los recorridos teóricos de esta energía. Hay que tener en cuenta que hasta hace cien años los chinos no realizaban autopsias, algo que sí permitió a la medicina tradicional avanzar mucho desde hace varios siglos. Lo que sí consiguieron en China, a diferencia de Occidente, es relacionar más la parte emocional del paciente con la física.
—¿Cómo se metió en este mundo?
—Hace unos veinte años apenas podía andar por una serie de malos diagnósticos y negligencias médicas. Coincidí en un restaurante con un maestro chino y me puse en sus manos para experimentar una mejoría inmediata, Por eso me interesé por sus técnicas. Porque está claro que, para el enfermo, el que cura tiene razón y todo lo que cura es medicina.
—¿En qué consiste el reiki?
—Es una técnica originaria del Tibet que consiste en la trasmisión de la energía del cuerpo. Hay centros energéticos distribuidos por el cuerpo humano que se pueden compensar.
—¿Y la auriculoterapia?
—Esta es relativamente moderna. La potenció en Europa el médico francés Paul Nogier, que descubrió que determinados puntos de la oreja pueden curar ya que existe una conexión clara de esos puntos con el cerebro.
—¿Cómo se actúa sobre el apéndice auditivo?
—Con agujas, láser y también con electroacupuntura. Pero no hay que olvidar que todas estas técnicas también han de tratar el aspecto emocional del paciente. Si una secretaria me viene con problemas cervicales por su forma de trabajar en la oficina, no basta con tratarle y recomendarle una serie de ejercicios y que evite determinadas posturas. También parte del problema puede estar en que no se encuentra bien en el trabajo o que tiene muy mala sintonía con su jefe. Y parte de la terapia pasaría por enseñarle a mantener la distancia con las cosas que le agobian, ayudarle a que le quite importancia a estos problemas.
—¿En que consiste su método para aprender a estudiar basado en reglas mnemotécnicas y en la fantasía?
—Yo me saqué el título de heilpraktiker (médico naturista) en Alemania en una sauna. Así descubrí que la mayoría de la gente estudia con el sistema simpático activado. Este es el sistema que activaríamos cuando, por ejemplo, nos atacara un oso y pensáramos que sólo tenemos dos opciones: atacarle o huir. La gente estudia con mucho estrés lo que puede generar los bloqueos típicos que hacen que te quedes en blanco en un examen. Y lo que hay que hacer es conseguir demostrar al subconsciente que estás bien estudiando porque te gusta lo que haces. En definitiva, activar el sistema parasimpático, que es el que tienes en los momentos agradables, cuando estás por ahí con tus amigos. Así aprenderás más fácilmente y con más profundidad.
—¿Qué consigue con sus reglas mnemotécnicas?
—Como su propio nombre indica, mejorar la memoria. Aunque yo lo hago vinculando todas las cosas que quiero recordar con algo inverosímil. También, para recordar cifras o números telefónicos, se pueden traducir números en imágenes.
—Ahora que están de moda, ¿en qué consisten los tratamientos mediante hipnosis para dejar de fumar?
—Consisten en trasmitirle al subconsciente un mensaje subliminal para que ciertas necesidades queden en un segundo plano. Para controlar la ansiedad básica que te provoca la adicción a la nicotina cuando ésta te falta se puede actuar con hipnosis o con acupuntura. La solución está en controlar la ansiedad básica. Porque puedes dejar de fumar pero ponerte a comer como un loco y acabar desarrollando una enfermedad metabólica como la diabetes, con lo que el remedio es peor que la enfermedad porque es preferible ser un fumador que un diabético.
—¿Y duerme totalmente a sus pacientes para influir en su subconsciente?
—No. Prefiero que estén conscientes pero con el subconsciente abierto, más accesible. Tan sólo recurro a la inconsciencia absoluta en los casos más graves de personas que, por ejemplo, han tenido accidentes graves o han padecido una violación. He trabajado con casos de este tipo en Chile, con víctimas de la dictadura.
—¿Recuerda algún caso peculiar?
—Tuve una paciente que era hija de un líder comunista a la que le obligaron a presenciar el fusilamiento simulado de su padre. Ocurrió en su domicilio familiar en compañía de sus hermanos y de su madre, quien, tras comprobar que su marido no había sido realmente asesinado, dio de fumar a todos sus hijos en una reacción nerviosa. Pues bien, mi paciente, que en esos momentos tenía once años, empezó a fumar compulsivamente a partir de ese momento. Cuarenta años después seguía fumando pero, tras visitar a un neumólogo, comprobó que tenía los pulmones limpios de una no fumadora. Su subconsciente le decía que cada vez que fumaba evitaba la muerte de su padre.
—¿No son muy caros los tratamientos de acupuntura?
—Oscilan entre los cuarenta y los sesenta euros por sesión. Pero no se cuenta el ahorro en fármacos y en otros tratamientos que ya no se dispensan gracias a la acupuntura. No en vano Alemania ya los incluye en sus prestaciones.