V. EZA/F.GUIJARRO. PALMA.
José Ramón Bauzá está dispuesto a llegar hasta el final en su decisión de vetar a imputados en las futuras listas del PP balear, incluso si esto supone que él mismo deba renunciar como cartel electoral para la presidencia del Govern si resultara imputado en cualquier momento por alguna denuncia respecto a algún aspecto de su gestión como alcalde de Marratxí. La crisis abierta en el partido por esta decisión que afecta a cargos de relevancia, como el portavoz insular del PP, Jaume Font, no le ha hecho cambiar de idea. "Efectivamente, si yo fuera imputado aunque no hubiera medidas cautelares, no podría ser candidato. Mi proyecto no es pensar en lo mejor para determinadas personas, sino en lo mejor para el PP y para la sociedad balear", declaró ayer el presidente popular.
Este riesgo es uno de los motivos que esgrimen muchos de los populares que se han alineado con las tesis de Jaume Font, en el sentido de que una simple imputación no implica la existencia de indicios de delito y que la línea para retirar a los afectados por distintos casos de corrupción debería marcarla el establecimiento de medidas cautelares. Dirigentes del PP consultados afirmaron que la decisión de Bauzá le deja a él mismo en una situación de debilidad, hasta el punto de que detrás de esta estrategia ven la mano de Carlos Delgado, alcalde de Calvià y antiguo rival de Bauzá por la presidencia del partido.
En este sentido, algunos de los dirigentes consultados consideran que la crisis abierta en el partido debilita al líder popular al enfrentarle a la vieja guardia, cuya retirada permitiría a Delgado tener mayor poder interno. Otros van más lejos y creen que es el propio Delgado el que empuja a Bauzá a no ceder, con la pretensión de que en algún momento resulte imputado y le deje la vía libre para ser el candidato a la presidencia del Govern.
Las mismas fuentes no olvidan que, en los meses previos al congreso del PP, los intentos de acercamiento se frustraron ante la pretensión del alcalde de Calvià de apoyar a Bauzá como presidente del partido, siempre y cuando él fuera el próximo cartel electoral del PP. La integración de Delgado en el equipo de Bauzá no implica que haya renunciado a este objetivo.
El presidente popular afirmó ayer que es "absoluta y rotundamente falso" que se esté dejando guiar en sus decisiones por el alcalde de Calvià. "No hay nadie detrás mía", sostuvo Bauzá. Agregó que "cuando se toma una decisión así (en referencia al veto a los imputados) evidentemente es para asumir lo que ésta implica y no volver atrás".
A pesar de la crisis desatada, el líder popular sigue con su agenda de trabajo interno y mantiene las reuniones previstas con distintos miembros del partido. Ayer celebró una comida con una quincena de alcaldes para analizar la marcha de las juntas locales, según explicó Bauzá. Aseguró que todos ellos le mostraron su respaldo a la determinación de apartar a los imputados, si bien admitió que habían "lamentado que las discrepancias salieran a través de los medios de comunicación", en referencia a las críticas lanzadas ayer por Jaume Font.
Más claros fueron algunos de los históricos con los que almorzó el martes, quienes le expusieron los riesgos que asumía y lo negativo que resultaba una división interna, según ha podido saber DIARIO de MALLORCA. Le recordaron que es fácil llegar ser objeto de una imputación sin medidas cautelares simplemente con que se pida que se investigue cualquier decisión de gestión.
De hecho, en el caso de Bauzá el PSOE de Marratxí ya insistió en su día en que existían irregularidades en la concesión por parte del Ayuntamiento del servicio del agua por 25 años a la empresa castellonense FACSA, una de las investigadas como presunta fuente de financiación del PP en el caso Gürtel. Los socialistas de Marratxí denuncian que esta empresa proponía una inversión de 3,9 millones de euros, frente a otra que aportaba 13,5 millones y que, sin embargo, fue rechazada. Si el asunto acabara en los tribunales, Bauzá podría quedar imputado, aunque fuera sin medidas cautelares.
El líder del PP insistió ayer en que era consciente del riesgo que asumía con sus tesis respecto a los imputados, si bien sostuvo en que "para que haya una imputación debería aceptarlo el juez" y que él confía en la Justicia. "Asumo este riesgo porque mi proyecto no es de personas con nombres y apellidos, sino que es lo mejor para Balears", concluyó.