VIRGINIA EZA. PALMA.
José Ramón Bauzá, líder del PP balear, siempre ha estado convencido de que uno de los motivos por los que resultó elegido fue para limpiar el partido, aunque poco podía imaginar que el 70 por ciento de los votos con los que ganó el congreso de los populares de las islas no serían suficiente aval como para impedir que se alzaran las espadas en cuanto pasara de las palabras a los hechos. La decisión de no incluir a imputados en las listas electorales del partido, aunque no existan medidas cautelares contra ellos, ha abierto una crisis en el momento en el que los afectados empiezan a recibir la comunicación de que quedan fuera del tablero del juego político.
El agradecimiento a los servicios prestados sirve de poco, como ayer demostró Jaume Font, portavoz del PP en el Consell y el primero al que Bauzá le comunicó que no formaría parte de las candidaturas para las próximas elecciones. Font no tuvo pelos en la lengua y advirtió a Bauzá sobre la necesidad, a su juicio, de que reflexione sobre su decisión con el fin de que "lo que se quiere vender como un ejercicio de limpieza, no acabe escondiendo, en realidad, una caza de brujas disfrazada de renovación a la carta".
"Represento a muchos que piensan igual", insistió Font, imputado por el Plan Territorial de Mallorca. Mientras el portavoz insular del PP lanzaba su envite, a Bauzá se le abría un nuevo frente con el anuncio del diputado Miquel Munar de abandonar el partido y, "por coherencia", renunciar a su escaño. Los motivos de Munar también contradicen esa aparente calma interna que la nueva dirección popular deseaba trasladar a la opinión pública. El ya ex diputado –ayer mismo registró su renuncia en el Parlament– afirmó que no se sentía "identificado con el nuevo proyecto" del partido que representa Bauzá. "Me siento más identificado con un proyecto más abierto", dijo Munar, quien no está imputado.
Las reacciones y el riesgo de que la crisis aumente como una bola de nieve no hacen aflojar a Bauzá, quien ayer por la tarde sostuvo que la exclusión de imputados de las listas electorales del PP es una decisión "absolutamente" suya, "meditada" y "sin marcha atrás".
Sin embargo, la tesis que sostiene respecto a que se trata de una decisión propia también ha levantado ampollas entre los cargos afectados. El diputado Antoni Serra, imputado por el caso Palma Arena, afirmó ayer que aún está esperando la llamada del líder popular, a quien acusó de "utilizar" a los imputados del partido para "sacar rentabilidad a favor de su imagen". Serra explicó que él ya le había ofrecido a Bauzá dimitir y éste le pidió que no lo hiciera. Entonces le propuso autoexcluirse de las listas electorales, recibiendo idéntica respuesta. "Ahora, de manera innecesaria porque ya se lo ofrecí, dice que que si no vamos en las listas es porque él lo impone", criticó Serra.
Agregó que también Joan Flaquer, salpicado en el caso Ibatur, había hecho la misma oferta a Bauzá con idéntico resultado. Flaquer no quiso efectuar declaraciones y se limitó a lanzar un interrogante, cuyo contenido coincide con las críticas de Serra: "¿A mí alguien me ha preguntado si quiero ir en las listas antes de decir que no seré incluido?".
Esta claro que Bauzá ha pisado ya demasiados pies en su partido y todavía puede ir mas lejos si se cumple su objetivo de borrar la época de Jaume Matas a costa de retirar a un segundo y tercer plano a quienes fueron consellers en el Govern del ex president. El caso de Jaume Font puede resultar especialmente delicado para la estabilidad interna del PP, teniendo en cuenta su ascendencia en una parte de los cargos de la Part Forana. El portavoz popular en el Consell aseguró ayer que su intención es permanecer en las filas populares, si bien dejó claro que no está dispuesto a apartarse de la vida política. "Tengo más fuerza que nunca", sostuvo Font quien matizó que sus duras declaraciones no eran "un cuestionamiento al liderazgo de Bauzá" sino una "aportación en positivo".
Sus palabras, sin embargo, motivaron reacciones en cadena a favor y en contra. Pere Rotger, adjunto a la presidencia del PP balear, se apresuró a calificar la decisión de Bauzá como "difícil y valiente", además de "compartida por muchos militantes y gran parte de la ciudadanía". Otros, como el alcalde Sant Antoni de Portmany, José Sala, calificó de "mala" la decisión de Bauzá quien, a su juicio, "debería analizar cada imputación por separado en vez de excluir a todos los políticos que estén imputados", ya que esto supondrá "prescindir de gente válida" y "no todas las imputaciones son iguales".