M. FERRAGUT/B.P. PALMA.
El cadáver del empresario mallorquín Francisco Enrique Lavao López fue hallado ayer en los acantilados del mirador de Bahía Grande. La principal hipótesis de la investigación es que la víctima se arrojó al vacío. La Policía Nacional baraja el suicidio como causa más probable de la muerte ya que además se encontró una carta de despedida de Lavao, quien era muy conocido en las islas, entre otras cosas, por ser el fundador de la cadena de supermercados SYP.
A primera hora de la tarde el 112 recibió el aviso de que había un cuerpo en los inmediaciones de los acantilados del mirador de Bahía Grande, en el municipio de Llucmajor. Un importante dispositivo se movilizó de forma inmediata y agentes de la Guardia Civil, helicópteros, submarinistas y el grupo especializado en rescates en la montaña, el GREIM, acudieron a la zona. Todo apuntaba a que el rescate del cuerpo iba a ser complejo y las predicciones se cumplieron, pues finalmente tuvo que realizarse por vía marítima. A última hora de la tarde, el cadáver fue traslado por mar al Club Náutico de S´Arenal.
Los familiares de Francisco Lavao denunciaron su desaparición en la mañana de ayer en la Jefatura Superior de la Policía en Palma. El empresario había dejado una nota manuscrita en tono de despedida que ya hacía presagiar lo peor. Los agentes iniciaron la investigación. Horas más tarde, al recibir el aviso de que había un cuerpo atrapado en los acantilados de Bahía Grande todo hizo pensar que era el de Lavao.
El empresario tenía 68 años y los negocios le iban mal, según apuntaron fuentes cercanas a la familia. En 1997 creó el grupo Ávalo y se inició en diversos negocios invirtiendo todo lo que había ganado con la venta de los supermercados SYP al grupo Eroski. Entre otras cosas, se lanzó a la aventura inmobiliaria en varios puntos de la costa peninsular apenas unos años antes de que explotara la burbuja.
Al llegar junto al precipicio, la Guardia Civil encontró un coche estacionado. La principal hipótesis de los agentes es que el empresario aparcó su coche y luego se dirigió andando a los acantilados, de donde se precipitó al vacío. Debido al gran desnivel, las lesiones que sufrió al golpearse fueron de extrema gravedad y le produjeron la muerte. La autopsia, que previsiblemente se le practicará a lo largo del día de hoy, esclarecerá las causas concretas del fallecimiento.
Aunque la Guardia Civil se encargó del rescate y del traslado del cuerpo, la Policía Nacional se encargará de la investigación. En principio, se descarta la implicación de terceras personas en el suceso así como la ausencia de mano criminal.
A última hora de la tarde, una comisión judicial encabezada por la magistrada de guardia, un agente judicial y un forense se personaron en el Club Náutico del Arenal, adónde se había traslado el cuerpo. El forense examinó el cadáver para luego proceder a su levantamiento.
Por sus similares características y su cercanía tanto de fecha como de escenario, lo sucedido ayer recuerda inevitablemente al fallecimiento del también empresario Miquel Dalmau, que el pasado 30 de abril se precipitó al vacío con su coche en Cap Blanc, acuciado por los conflictos judiciales.