El Pulso de la Sociedad. los indicadores sociales son algo mejores pero en la calle hay pesimismo
MAR FERRAGUT. PALMA.
Septiembre: vuelta al trabajo. Para el que lo tiene. Hace ya unos tres años que la sociedad vive en la cuerda floja, balanceándose sobre una red de servicios sociales que sostiene cada día a más gente. ¿Hasta cuándo podremos aguantar así? Y más importante: ¿Qué pasará después: tropezaremos con la misma piedra o aprenderemos algo de este mal trago y cambiaremos de mentalidad?
Nadie tiene respuesta a estas preguntas, aunque sí hay personas que nos pueden proporcionar pistas. Juntamos a unas cuantas en torno a una mesa de DIARIO de MALLORCA para intentar averiguar cómo está cambiando a la sociedad un crisis que no es sólo económica: la consellera de Asuntos Sociales, Promoción e Inmigración, Fina Santiago, cuyo largo cargo ya da pistas sobre la cantidad de palos que maneja en su día a día; la también psicóloga y coordinadora autonómica de Cruz Roja, Juana Lozano, nos cuenta los comentarios que hacen en la cola sus usuarios, los más desfavorecidos, mientras esperan a ser atendidos; Maria Antònia Manassero, catedrática de Psicología Social de la Universitat, aporta la visión desde el mundo académico e ilustra sobre los comportamientos de los grupos en situaciones extremas; la cuota masculina corre a cargo del psicopedagogo y trabajador social Jesús Mullor, responsable de los servicios sociales del Institut Mallorquí d´Afers Socials, que cada tanto se sienta en las mesas de los comedores del Consell para hablar con la gente, lejos de las estadísticas.
´ ENCARAR UNA VUELTA DÍFICIL
El color de la reentré de este año depende de la perspectiva: desde el despacho o desde las conversaciones. Mirando los indicadores de uso de los servicios sociales se intuye un leve cambio de tendencia a mejor. Respecto al sentir de la gente de la calle, parece que todo se sigue viendo muy negro. Desde Cruz Roja, Juana Lozano apunta que el verano y la temporada turística no les ha dado la tregua esperada y han registrado "los mismos niveles de demanda de ayuda". Como al menos "no se han incrementado", hablan de un "muy moderado optimismo", que contrasta con la "muy pesimista visión de los usuarios, que no ven mejoras".
Desde el IMAS, Mullor apunta que parece que la cosa "se mantiene", ni suben ni bajan las solicitudes de ayuda, lo cual puede considerarse un buen indicio: "Hemos pasado lo más difícil; los datos siguen siendo malos, pero empezamos a girar". La consellera por su parte aprecia que fue en 2009 cuando aterrizaron en los servicios sociales las familias "normalizadas", es decir, con "hábitos laborales y sociales correctos y que saben manejar sus ingresos". Ahora este perfil está empezando a desaparecer, volviendo a ser protagonistas "las personas con más dificultad de reinserción social y laboral"; la población más vulnerable: "Mujeres e inmigrantes".
Maria Antònia Manassero tiene claro que la sociedad "tiene una percepción muy negativa" –"incluso los que tienen trabajo"– y recuerda que la sensación de cómo va la economía tiene un peso a veces más importante que cómo vaya la economía realmente. No habla sólo desde su atril académico: "Lo notas cuando sales, en vacaciones... la gente tiene miedo y hay cierta sensación de inseguridad".
´ EDUCACIÓN
En su primera intervención, la catedrática toca varios puntos previstos en el programa del día. Y es que para que su respuesta no resulte tan apocalíptica, Manassero apunta las dos primeras consecuencias positivas de la mala situación actual. Por un lado, "que fomenta unos hábitos de ahorro que antes no teníamos". Primer indicio de que, quizás, el ´Homo Consumer´ esté evolucionando hacia otra versión más reflexiva. Otra buena señal, dice mientras todos asienten, es que la educación, tantos años ninguneada en nuestra sociedad balear del trabajo fácil, vuelve a cobrar valor. "En la universidad hay un aumento de matrículas, no es espectacular pero cada vez hay más gente que decide estudiar y formarse (...) muchos que han quedado en el paro intentan ocupar su tiempo continuando sus estudios".
En la UIB se nota y en Cruz Roja también: "Nuestro centro de formación ocupacional duplicó en 2009 su número de alumnos", señala Lozano. Para ella no hay duda de que "la gente se está dando cuenta de que la formación sirve como elemento base para alejarse de la exclusión y la vulnerabilidad".
El representante del IMAS recuerda que "siempre es un buen momento para plantearse el desarrollo y profesional" pero apunta que no deja de ser "triste" que no nos hayamos dado cuenta de la importancia de la educación hasta que lo hemos empezado a pasar mal. Se adelanta a la redactora y empieza a responder a la siguiente pregunta al decir que "la manera de crecer de nuestra sociedad ya no va a volver a ser la misma"; algo de lo que el psicopedagogo dice alegrarse. Y es que para él ha llegado el momento de frenar esa concepción de que la vida en sociedad es "de consumo rápido, en la que cuanto más mejor y en la que priman los contravalores". Confía en que "el tejido social volverá a cobrar una importancia relevante, habrá nuevos valores para encarar el día día y el futuro, cambiará la actitud...".
´¿CAMBIO DE MENTALIDAD?
Los optimistas (o los que no lo están pasando realmente mal) aprovechan siempre que pueden para insistir en que la crisis trae oportunidades: oportunidades de cambio. Y el primero debe producirse en la cabeza de las personas. Es difícil saber qué pasa ahí dentro, pero todos los invitados tienen claro que la crisis es un buen momento para renovar nuestra manera de plantearnos la vida.
Manassero es la que se muestra un poquito más escéptica al decir que cree que es "una cuestión de actitud y aprendizaje", pero que "eso del aprendizaje los humanos no siempre lo llevamos muy bien...". La cuestión es "que lo sepamos aprovechar", pero en eso la catedrática reconoce "no ser muy optimista". Aún así hay que intentarlo: "Poner los cimientos, ser muy didáctico". En resumen, ir poniendo ladrillitos desde las instituciones para "cambiar las actitudes". Por ejemplo, "modificar la estrategia de ayudas para que la gente difiera las recompensas y sepa que no siempre se tiene todo en el momento inmediato porque no se puede o incluso a veces porque no se debe".
Fina Santiago retoma la palabra y aclara que no vivimos sólo una crisis. "Somos muy conscientes de la primera, que ha causado la debacle", apunta, pero de esa caja de pandora han salido dos crisis más "que implican cambios de hábitos y de mentalidad": la de los "recursos escasos y la del cambio climático". La consellera cree que debemos "asumir ya que no hay recursos para todos". Este hecho no tiene porqué derivar en un bajón de la calidad de vida, sino en un nuevo planteamiento de qué es realmente este concepto y ser consciente de que ahora habrá que compartirla "con todos los ciudadanos del mundo". ¿Cuatro coches por familia? "Eso no es calidad de vida y llegará un momento que no será posible", ejemplifica. La caída económica "se resolverá sola", pero para las otras dos son las mentes las que tienen que cambiar. Cita a Dostoyevsky: "Las auténticas revoluciones son las del cambio social".
Jesús Mullor hace un matiz que considera importante y que empezará a crear discusiones en un debate que hasta ahora iba camuflado de reunión de amigos: "El bienestar social y la percepción del bienestar social no está relacionada con las rentas per cápita, sino con la desigualdad social". Menciona a los países nórdicos donde la brecha entre clases "es mucho menor". Ahí entra como un rayo la consellera: "Pero todos estos países tienen una carga fiscal superior a la de España: a lo mejor la sueca representa el 47% del PIB y aquí es el 37%". Tema impuestos: se abre la caja de los truenos. Para ella está claro que no puede haber más servicios si no se aumenta la carga fiscal "de forma progresiva".
´ IMPUESTOS NO ENTENDIDOS
Llegados a este punto, se nota que Mullor y Santiago forman parte de las instituciones políticas y que saben lo que es hacer malabares con los presupuestos para sacar adelante los proyectos. Manassero y Lozano entienden mejor que la gente ponga el grito en el cielo cuando se habla de subir los impuestos.
El responsable de los servicios sociales del IMAS pregunta a los que dicen estar en contra de subir las tasas "de dónde recortamos para seguir garantizando los servicios de protección que se merece la ciudadanía". Lozano sabe, lo ha oído a sus usuarios, que la subida se ve "francamente mal" porque aunque les quiten poquito, para ellos "puede ser muchísimo". Además, reina la sensación de que "siempre les toca pagar a los mismos". Para la catedrática de la UIB el problema es que "no se nos ha educado" para entenderlo. Santiago replica que la gente "no es tonta", a lo que Manassero tiene rápida respuesta: "Pero hay que explicarlo bien y corresponsabilizar a la gente, que vean que todo derecho tiene un deber; esto no se ha explicado y lo estamos pagando ahora". Lanza un dardo que nos llevará a otro territorio espinoso: "La gente tiene dudas de adónde irá su dinero".
Para la consellera, la corrupción ha hecho más daño a la imagen de la política que la crisis económica. Mullor apoya a la profesora al decir que igual ha llegado "el tiempo de la comunicación y de la didáctica". El trabajador del Consell cree que es necesario dejar claro a la gente cuáles son los tres pilares del estado del bienestar y que se está peleando por conseguir el cuarto: los servicios sociales. Pero algo falla: "Cuando a uno le quitan los impuestos de la seguridad social de la nómina, protesta, parece que solo se lo quitan a él; pero luego va al médico y se oye el comentario xenófobo típico de ´está lleno de sudamericanos´". Aún así, insiste esperanzado en que "podemos convertir la desgracia en oportunidad".
Durante buena parte de la tarde, los invitados miran a los países nórdicos como ejemplo. Además de lo mencionado por Fina Santiago –"la cohesión social elevadísima, la elevada tasa de impuestos y la consciencia de a qué se dedica su dinero y a qué tienen derecho"– Mullor cree que hay otro factor diferenciador de España respecto a los vecinos europeos: "Hay un sentimiento nacional tan diferente entre alemanes, franceses... allí es ´en principio apoyo lo que haga el gobernante de turno y luego ya veremos´; y aquí es ´haga lo que haga el gobernante primero lo critico y luego ya veremos´.
´ ¿EGOÍSTAS O SOLIDARIOS?
La adversa situación económica ha demostrado que Balears es solidaria. O por lo menos así lo creen nuestros cuatro invitados. Para el psicopedagogo sentado a nuestra mesa "no ha aumentado el egoísmo, sino que hay una prudencia forzada". "Los mediterráneos somos criticones", reconoce, "pero también somos muy de colaborar y de hacer red social".
"Es la tradición de suplir la no Administración apoyándose en la familia, las redes sociales...", apunta la responsable autónomica de Inmigración que ha observado la misma actitud en las personas subsaharianas. Hasta tenemos un refrán que lo resume y que Mullor menciona: "Donde caben dos caben tres". Lozano subraya que esto se ha visto entre los hermanos que ayudan al que ha quedado en paro o también entre los más mayores "que han acogido otra vez en su casa a los hijos que han perdido el empleo". En esto hay unanimidad, pero la redactora les muestra que todos los ejemplos que ponen son de miembros de una misma familia, ¿qué pasa con los otros? ¿Con las personas de fuera de nuestro clan? ¿Y con las de fuera de nuestro país?
´ INMIGRACIÓN
Ha aumentado el recelo hacia las personas inmigrantes. En esto no hay discrepancias. Ahora bien, es un recelo que, aunque sea por el momento, que no pasa de cierta desconfianza, que se genera por una situación muy concreta: "La escasez de un bien público como es el empleo".
Los participantes reconocen que hay comentarios xenófobos, como ese "es que vas al médico y todo está lleno de sudamericanos" que decía Mullor. Indica éste que hay gente con aptitudes "culpabilizadoras" respecto a los inmigrantes y califica a estas personas no solo de insolidarias, sino también de "idiotas". Y es que, explica, "haciendo balance de lo que han traído y lo que han consumido, todavía salimos ganando nosotros". Santiago también recurre a los datos objetivos para demostrar la estupidez de las actitudes xenófobas y es que "los estudios demuestran que no es verdad eso que se dice siempre de que consumen más recursos sanitarios que los nacionales, es una leyenda urbana". Y aquí la política señala con el dedo a la periodista porque los medios de comunicación, considera, también nos llevamos nuestra parte de culpa en esa visión distorsionada que tiene la sociedad.
Como muestra de ese recelo, nada mejor que lo que cuenta Lozano: "A veces viene gente a Cruz Roja a la que no podemos darle una respuesta para su necesidad concreta y te contestan que es que sólo tenemos dinero para los inmigrantes". De nuevo, se menciona a la pedagogía como una solución necesaria y urgente. "Es cierto que faltan recursos y los inmigrantes tienen baja cualificación y por ello son los que más recursos captan", apunta la coordinadora autonómica, quien de todas formas califica de "muy buena" la solidaridad de la sociedad balear. Como ejemplo, el crecimiento del 20% del número de voluntarios de la entidad o el mantenimiento de los socios: "Familias de clases medias que hacen un auténtico esfuerzo para aportar unos 100 euros anuales". "Podemos estar orgullosos", concluye.
Surge un interrogante insidioso: ¿No es inevitable que la masa tienda a culpar y a rechazar a lo que viene de fuera ante una situación de crisis? La catedrática de psicología social nos da el "sí": "Está perfectamente estudiado que las diferencias entre los que son miembros del grupo de los que no lo son se pueden exacerbar mucho en situaciones extremas y de hecho estas situaciones se usan para crear diferencias mayores y conflictos sociales". Como ejemplo, Manassero habla de cómo "hemos funcionado siempre los mallorquines", distinguiendo a los isleños de los forasters, categoría a la que le ponemos condiciones si compiten con nosotros o no. "Los seres humanos funcionamos así, por economía cognitiva".
´ ELECCIONES
El día que se celebró esta charla en la sede de DIARIO de MALLORCA quedaban exactamente 270 días para las elecciones. Pedimos predicciones sobre cómo reaccionará el electorado tras tres años de descalabro económico. Mullor expone las distintas opciones, pero no se moja: "Puede que lleve al desencanto y a la alta abstención; otros dicen que habrá movilización para expresar una opinión y castigar una mala praxis política".
La consellera insiste en que es peor el daño hecho por la corrupción que por la crisis. Cree que esto pasará factura y de hecho espera que así sea porque si no "sería como si los ciudadanos lanzaran un mensaje a los políticos de ´todo vale´ y no es eso". Lozano se quita la identificación de coordinadora de Cruz Roja y habla como ciudadana para señalar el desencanto generalizado y la necesidad "de creer en algo, por salud mental". La profesora de Universitat opina que "todos tenemos que participar" y que los politicos "deben convencer a la ciudadanía de que son un bien necesario".
Lozano cree que lo necesario es que aparezca alguien "que ilusione". Santiago, Mullor y Manassero recelan de esa ilusión porque, según apunta la catedrática, es justo en estas situaciones de desencanto cuando aparece alguien vendiendo entusiasmo y se acaban levantando los "regímenes totalitarios". Lozano razona que en estos años "hemos aprendido" y que no tiene porqué ser así. "Los alemanes no eran tontos", advierte Mullor de fondo. La responsable de la institución humanitaria habla como ciudadana pero seguramente piense en el ánimo de las personas que ve en su trabajo cuando precisa que esa ilusión que quiere recuperar es la "del día a día".
Para nuestros invitados, la sociedad pasa por un momento crucial. Ya se verá si está dispuesta a esforzarse, aprender de los errores y cambiar su camino o si volverá a tropezar con la misma piedra.