I. OLAIZOLA. PALMA.
El tratamiento de un paciente que tenga una enfermedad de las denominadas "raras" no es un gasto menor para la sanidad pública. Su coste puede ascender al medio millón de euros por paciente y año, según reveló la doctora Olga Delgado, jefa del servicio de farmacia del hospital de Son Dureta.
"Una enfermedad rara es aquella que tiene muy poca prevalencia y se la denomina así cuando afecta a menos de cinco casos por cada diez mil habitantes. Muchas veces se producen por causas genéticas o por déficits metabólicos", explicó la doctora Delgado.
Para tratar estas enfermedades se recurre a los denominados "medicamentos huérfanos", que son unos tratamientos muy caros y que no resultan rentables para las industrias farmacéuticas por la escasa demanda que existe de ellos. "Para que las farmacéuticas investiguen y los desarrollen se les ofrece incentivos como pueden traducirse en beneficios fiscales", señaló la responsable de la farmacia del todavía hospital de referencia de las islas.
Los quinientos mil euros de gasto por paciente y año es el "tope" que sufraga la sanidad pública balear, un coste nada desdeñable ya que, sólo en el hospital Son Dureta, hay cuatro pacientes que se someten a este tipo de tratamientos tan onerosos. Sólo cuatro enfermos consumen dos millones de euros del gasto farmacéutico hospitalario cada año.
Los medicamentos que se dispensan gratuitamente en las farmacias hospitalarias no están disponibles en las boticas abiertas al público en general y únicamente suministran fármacos a los pacientes diagnosticados y tratados por los profesionales del propio centro sanitario. En el caso de Son Dureta, el gasto en medicamentos de su farmacia ascendió el pasado año a 52 millones de euros.
Tras los tratamientos para los pacientes con enfermedades raras, los segundos más caros son los que se dispensan a los hemofílicos, tanto a demanda como a los mantenidos, aunque la doctora Olga Delgado no pudo precisar una media de su coste.
En un tercer estadio se encontrarían las terapias dispensadas para la hipertensión pulmonar primaria y los que usan agentes biológicos para, por ejemplo, la artritis reumatoide. También cabría englobar aquí algunas terapias para los pacientes oncológicos. Todos estos tratamientos tendrían un coste anual por paciente estimado en torno a los treinta mil euros, calculó la responsable del servicio de Farmacia de Son Dureta.