Leopoldo Abadía. Economista
MAR FERRAGUT. PALMA.
Para mucha gente, Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1934) es el economista que dice las cosas claras en unos tiempos bastante turbios. Gracias a su libro súper ventas La crisis ninja y otros misterios de la economía actual, miles de españoles entendimos del todo qué es una hipoteca subprime. En su última obra, La hora de los sensatos, Abadía expone las bases para solucionar los problemas derivados de la crisis. Ayer habló en el colegio Llaüt de Palma sobre cómo educar a los hijos mientras la economía se desmorona.
– ¿Usted ve brotes verdes?
– Ninguno. Yo empezaré a ver brotes verdes cuando el paro haya bajado al menos dos trimestres consecutivos.
– ¿Qué opina sobre los datos del paro que se filtraron ayer? Hablaban de un 20% de ciudadanos sin empleo.
– Yo siempre me fijo en la Encuesta de Población Activa que sale alrededor del día 24 ó 25 del primer trimestre. Hoy no lo he mirado. El último dato que tengo son los 4.326.500 parados, del 24 de enero. El 18,94%. A mí cuando me preguntan cómo acabaremos el año, yo creo que al 20% llegaremos, porque esto no arranca todavía.
– ¿Pero saldremos de la crisis?
– Salir saldremos, pero no será pronto. Las empresas son las que pueden sacarnos de la crisis. Ni este Gobierno ni el siguiente nos sacarán. Si las empresas van bien, crean empleo. Y no hablo de las empresas gordas, hablo de la mercería del barrio, el bar... Todo lo que se haga para ayudar a las empresas es poco, porque son las únicas que crean empleo.
– ¿Quedan ninjas?
– Los ninjas surgieron cuando los bancos americanos, para hacer negocio, empezaron a darles préstamos a gente sin ingresos fijos, sin trabajo fijo y sin propiedades. La clásica persona a la que no le prestarías ni tres euros. Montar un negocio sobre esto está claro que es un negocio que se puede hundir, como ha sucedido. Hay muchos ninjas ¿Les volverán a dar crédito los bancos? Yo creo que no. No desaparecerán, quizás lo que desaparezca es la chaladura de los bancos. En España además ha habido la ´ninjoconstrucción´. Los bancos han dado millones y millones a inmobiliarias con las garantías de las acciones. Y cuando las inmobiliarias se han ido a la porra, los bancos se han quedado las acciones, que no valen nada. Y eso genera mucho paro y que el sistema financiero esté muy mal.
– ¿Cómo educar a los niños en tiempos de crisis?
– La educación viene primero por la familia, luego por los profesores y luego por los otros niños. Ahora es un buen momento para replantearse algunas cosas, para ver si hemos vivido con valores o se nos ha ido un poco la cabeza. Hemos vivido un poco a loco, porque como sobraba... No le hemos enseñado a los niños el valor de un euro, quizás les hemos enseñando que el triunfo consiste en forrarse. Es un buen momento para que familias y niños se den cuenta que no son frecuentes los pelotazos, que hay que trabajar, que hay que discurrir más que nunca, que hay que gastar con la cabeza... De ésta salimos todos educados.
– ¿Ha llegado la hora del sentido común?
– Yo me he dado cuenta de que la gente es sensata, pero ¿por qué el clima es de insensatez? Es el momento de la revolución civil, el sensato debe darse cuenta de que debe ser sensato siempre. Cuando intenten venderle algo que no entienda, que no lo compre. Hemos comprado demasiadas cosas que no entendíamos. Cuando un financiero diga algo que no entienda, no le haga caso. Nos tenemos que volver mayores, que no pensemos siempre que de esta nos sacará el Gobierno, que a ver si nos dan una subvención...
– ¿El Gobierno de Zapatero es sensato?
– Actúa de una forma muy insensata y, lo que es peor, la oposición lo está haciendo de una manera tan insensata como el Gobierno. Los partidos no están pensando en España, sino en sí mismos.
– ¿Volveremos a tropezar con la misma piedra o hemos aprendido la lección?
– Mira, aquí ha habido mucho sinvergüenza, mucho estúpido y mucho ingenuo. Los sinvergüenzas diseñaron unos productos financieros rarísimos que vendieron al estúpido, los bancos y las cajas de ahorro que compraron sin saber lo que compraban. Y luego hemos llegado nosotros, los ingenuos y los hemos comprado sin entender nada. Ahora el ingenuo ha de volverse sensato. Y cuando el estúpido me quiera vender un producto que no entienda, pues yo decirle ´no lo compro´. Así evitaremos que los sinvergüenzas diseñen esas cosas que no entendemos.
– ¿Qué opina de las previsiones sobre cuándo saldremos de la crisis?
– No tienen ni idea ninguno de los que la hacen. Ni economistas, ni políticos, ni financieros. Yo les he perdido mucho el respeto porque han fallado estrepitosamente. Y esto se veía venir.