MATÍAS VALLÉS
La corrupción del Govern Matas rozó la perfección, dado que todas las consellerias se emplearon con virtuosismo en las prácticas del saqueo de fondos públicos. Sin embargo, hay un conseller en quien hubiera sido disculpable una cierta reticencia a embarcarse en la creatividad contable, porque Josep Juan Cardona vivió la legislatura de 2003 a 2007 como imputado por Operación Mapau.
Según la fiscalía anticorrupción, la delicada situación jurídica de Cardona no fue óbice para que compatibilizara la zozobra con un encomiable entusiasmo recaudador y retorcedor de la ley, aun admitiendo la difícil pervivencia de empresas que, según el ministerio público, han de pagar comisiones del 40 por ciento. El abultado recorte demuestra el absurdo destino teórico del dinero, calidad compartida con las iniciativas del actual Govern. A la espera de otra fianza de escándalo, el diputado conservador seguirá como representante –lógico, si no demasiado noble– del pueblo de Balears. Por las mismas razones, Bauzá incluyó al político ibicenco en su directiva, como símbolo de que el PP debe enorgullecerse de sus comportamientos pretéritos.