Convulsión política. Balears registró en 2009 un descenso de la delincuencia pese a la crisis
F. GUIJARRO. PALMA.
Las brigadas de la policía judicial y de delitos económicos de las islas se encuentran actualmente "desbordadas" ante los numerosos casos de corrupción detectados en Balears, según reconoció ayer el delegado del Gobierno, Ramón Socias, el cual aseguró también que se han mantenido contactos con el ministerio de Interior para reclamar refuerzos, aunque optó por no cuantificar el alcance de esa solicitud ni aclarar cuál ha sido la respuesta del Gobierno central.
Según Socias, Policía Nacional y Guardia Civil se están viendo obligadas a trabajar a "tiempo completo" a las ordenes de fiscales y jueces en relación a los escándalos políticos detectados en el archipiélago, a lo que se suma el resto de investigaciones no vinculadas necesariamente con la política que los agentes deben afrontar.
Ramon Socías hizo estas declaraciones durante la presentación de los datos de delincuencia en las islas de 2009, de los que destacó que se ha mantenido la evolución a la baja de los ejercicios anteriores pese a la dureza de la crisis económica. Por ello, afirmó que los hechos han respaldado sus declaraciones anteriores, respecto a que "los parados no son delincuentes", por lo que la destrucción de puestos de trabajo no debía conllevar un incremento de la criminalidad.
De este modo, 2009 se cerró con 69.935 delitos y faltas –incluidos los cometidos contra la seguridad vial–, lo que supone 63,8 por cada mil habitantes, frente a los 68,3 de 2008 o los 91,7 de 2002, año este último en que se alcanzó el nivel más alto. Esta tasa de 63,8 delitos por mil habitantes queda por encima de la media española, de 45,8, pero se recordó que este hecho se debe al fuerte aumento de personas que pasan por las islas durante el verano. Pese a ello, subrayó que la tasa de criminalidad balear se sitúa por debajo de la media europea (69,1) y de la de los principales países emisores de turistas, como Alemania (74,4) o el Reino Unido (91,4).
El delegado del Gobierno indicó que la tasa de criminalidad ha descendido en Balears en la práctica totalidad de los grupos delictivos con unas pocas excepciones, como la de los homicidios dolosos y asesinatos, un alza que se achacó en parte al asesinato de dos guardias civiles en Calvià a manos de ETA. En este caso, se ha pasado de los 3,08 crímenes por cada 100.000 habitantes de 2008 a los 3,74 del pasado ejercicio.
Por contra, los delitos contra la vida, la integridad y la libertad de las personas han pasado de los 4,9 por mil habitantes de 2008 a los 4,7 de 2009 –este grupo incluye los malos tratos en el ámbito familiar–, mientras que los que se cometen contra el patrimonio han descendido de los 28,5 por mil residentes a los 24,5.
En este último grupo los descensos son generalizados, tanto por lo que se refiere a los robos con violencia, como a los tirones en la vía pública, los que se registran en el interior de las viviendas o la sustracción de automóviles.
Otro de los capítulos en los que sí se ha dado un ligero aumento es en el de las faltas por hurtos, al pasar de 19,7 casos por mil habitantes en 2008 a los 19,8 de 2009.
Por otro lado, Socías destacó el trabajo que se está realizando para evitar que el fenómeno de las bandas juveniles se descontrole o para erradicar a los grupos de delincuentes procedentes de países del Este.