Convulsión política. Afirma que desconoce que sus empleados se comunicaran con personal de inestur
J.F.MESTRE/F.ARMENDÁRIZ. PALMA
El empresario de comunicación Jacinto Farrús, detenido en la segunda fase de la Operación Voltor, negó ayer que hubiera participado, directa o indirectamente, en los amaños de expediente públicos para que se concedieran ayudas económicas a favor de sus empresas.
Farrús, defendido por el abogado Lorenzo Salvá, mantuvo ayer tarde ante la juez Carmen Abrines la misma versión que la noche anterior sostuvo ante los policías del grupo de delitos económicos y los fiscales. En síntesis, negó que hubiera participado en la manipulación de expedientes, pero reconoció que su gestión empresarial depende de las buenas relaciones que establece con la clase política. Y en este sentido explicó que mantiene muy buena relación con casi todos los partidos políticos que gobiernan en Balears.
A Farrús se le ha investigado por un concurso de 350.000 euros convocado por la empresa pública Inestur, que finalmente el conseller Nadal anuló por las quejas de otro de los aspirantes, que había amenazado con acudir a los juzgados. Se trataba del proyecto "bechmarking", para realizar estudios comparativos del mercado turístico. Esta subvención pública no llegó a pagarse, pero la Policía ha averiguado que la empresa que dependía de la Conselleria de Turismo, controlada por Unió Mallorquina, sí otorgó otros concursos a Farrús y se cree que fueron manipulados. Más en concreto se le acusa de un concurso, a través de su empresa Provista Consulting, que fue regado con una subvención pública que ronda los 90.000 euros. La Policía ha descubierto una serie de comunicaciones electrónicas entre empleados de Farrús y responsables políticos de Inestur, en los que se insinúa que el expediente administrativo que se elaboró para justificar esta subvención económica estaba manipulado. En uno de los correos, según pudo saber este periódico, se indica que el empresario de la comunicación presentará los proyectos de las tres empresas que se iban a presentar al concurso, lo que sugiere a los investigadores que Farrús controlaba todas las ofertas.
Farrús, que pasó toda la mañana en los calabozos del juzgado y no declaró ante la jueza hasta pasadas las cinco de la tarde, negó las acusaciones de manipulación que le planteó el fiscal. Tambien dijo desconocer la comunicación electrónica que mantenían sus empleados con los directivos de Inestur, aunque consideró, según señalaron fuentes próximas a la investigación, que es habitual que este tipo de correos se escriban, no tanto para influir en el concurso, sino para estar al corriente de los requisitos que se exigen para optar al proyecto público.
Los investigadores también han descubierto otra serie de expedientes tramitados desde la Conselleria de Turismo, que se habrían decantado a favor de alguna de las empresas de Farrús, aunque finalmente no fueron abonados por dudas en su tramitación.
La declaración de Farrús poco convenció al fiscal Subirán ni a la jueza Carmen Abrines, quien tras tomarle declaración decidió imponerle una fianza de cien mil euros para poder recuperar su libertad. El empresario, que fue detenido el lunes, tiene de tiempo hasta mañana viernes para abonar esta fianza económica.