Crisis económica. La mala coyuntura refuerza a algunos colectivos del archipiélago
F. GUIJARRO. PALMA.
Las organizaciones sindicales están registrando una situación radicalmente opuesta a la que viven buena parte de las familias isleñas. La crisis económica está favoreciendo el que cada vez sean más los trabajadores que se acercan a sus sedes para pedir asesoramiento o asistencia jurídica, lo que está conllevando un incremento tanto de afiliación como de ingresos para estos agentes sociales, que a grandes rasgos se han movido en torno al 5% durante el último año.
El aumento de la afiliación tiene un carácter unánime entre los principales sindicatos de Balears, aunque éstos diferencian muy bien entre afiliados y cotizantes, entendidos estos últimos como aquellos que abonan las cuotas. En relación a los que aportan realmente fondos a estas organizaciones, desde UGT se señala que en un año se ha pasado de 18.500 a 19.200 cotizantes, con un alza que se acerca al 4%; en CCOO se afirma que se ha pasado de unos 19.000 a alrededor de 19.500, lo que implica un aumento que supera del 2,5%; en USO de unos 4.900 a 5.400 y un crecimiento del 10%; y en el STEI de 6.500 a 6.900 aproximadamente y un incremento del 6%.
El motivo principal de estas evoluciones positivas, según apuntan los responsables de estas organizaciones, es la preocupación de los asalariados ante la posibilidad de perder su puesto de trabajo, lo que hace que se acerquen en mayor medida a buscar asesoramiento o a solicitar la ayuda de sus servicios jurídicos ante casos de despido, expedientes de regulación de empleo o reclamaciones de cantidades económicas a sus empresas.
El secretario de Organización en UGT-Balears, Miguel Angel Carlos, apunta que es habitual que en las fases de crisis se registre un aumento de la afiliación, mientras que en las épocas de bonanza económica se da un mayor alejamiento entre trabajadores y sindicatos.
Su homólogo en CCOO de las islas, José Luis García, coincide en que este crecimiento es común en los años de mayor inestabilidad laboral. En el caso concreto de CCOO, se apunta que el mayor aumento de afiliación se registró en 2008, durante el primer año de la crisis económica, pese a lo cual en 2009 la evolución al alza se ha mantenido. Sin embargo, García matiza los beneficios que ello supone para los sindicatos. "Mucha gente se afilía para poder contar con nuestros servicios jurídicos –afirma–, pero cuando su problema concluye, especialmente si se cierra con un despido, en muchos casos se dejan de pagar las cuotas".
Esta última afirmación es respaldada por el secretario general de USO en el archipiélago, David Díaz, el cual reconoce la existencia de esas bajas. En cualquier caso, subraya el importante incremento de cotizantes que se ha dado en su organización, superior al 10%, y lo achaca no sólo al temor de los trabajadores, sino también al hecho de que muchos delegados en empresas, que representaban a candidaturas de sindicatos sin estar inscritos en ellos, ahora optan por afiliarse.
Pero David Díaz apunta también que de la misma forma que crecen los ingresos, también aumentan los gastos, ya que en su caso parte de las cuotas se destinan a las cajas de solidaridad y resistencia que se utilizan para aportar fondos a aquellos afiliados que son sancionados por su empresa o que se declaran en huelga.
El portavoz del STEI, Biel Caldentey, señala que también hay que valorar el trabajo de los sindicatos para ganar implantación entre los trabajadores isleños, y recuerda que su organización tiene su mayor representación entre el colectivo de la enseñanza y la función pública, con un elevado porcentaje de empleos estables, por lo que la mejora en la afiliación no se debe al temor a perder el puesto de trabajo.
Desde estas organizaciones se recuerda que las cuotas que actualmente pagan sus afiliados se mueven desde los siete euros mensuales del STEI a los 12,5 de USO –aunque en este último caso tres de ellos van a la mencionada caja de resistencia–, mientras que las federaciones de UGT suelen moverse entre los 10 y los 12, y en CCOO se pagan cerca de los 11 euros.
A cambio, los cotizantes reciben diversos servicios, siendo los jurídicos los más reclamados en estos momentos. Los nuevos afiliados tienen que abonar un 10% de la indemnización que reciben en caso de despido en caso de que se la supervise el sindicato, pero a medida que aumenta la antigüedad ese porcentaje se va reduciendo, hasta el punto de que los más veteranos reciben esta ayuda de forma gratuita.