M.FERRAGUT. PALMA.
Enciende el ordenador. Entra en las páginas de búsqueda de empleo. Mira si, oh milagro, ha aparecido alguna oferta nueva de trabajo que pueda interesarle. No sucede siempre, pero a veces, de repente, ¡zas!, ahí está, una oferta de trabajo en una empresa reconocida, en su localidad y encima ´de lo suyo´. Pone ´contrato de becario´, pero da igual. Él, licenciado desde hace años, con experiencia laboral y sin empleo desde hace meses, envía su currículo. Mejor ser becario que ser parado.
Algo así sucedió recientemente con la empresa Camper, que buscaba un becario para su gabinete de comunicación y que, con su oferta colgada en Infojobs, atrajo la atención de periodistas y comunicadores que hace años que dejaron la facultad. Mal les pese a todos estos aspirantes deseosos de abandonar el paro, la empresa mallorquina sólo contrata a becarios que estén estudiando y normalmente a través de convenios con escuelas y universidades.
Desde el departamento de Recursos Humanos explican que no sólo reciben currículos de gente demasiado cualificada para cubrir un puesto de becario, también reciben currículos de gente proviniente del arrasado sector de la construcción, como yeseros y fontaneros: "Llega de todo".
En estos tiempos en que circulan más currículos que nunca, cargados de esperanza y desesperación a la vez, el personal de recusos humanos se enfrenta a un ingente trabajo de criba. En la empresa mallorquina de calzado más famosa del mundo explican que en el último año ha crecido en torno a un 5% el volumen de currículos que llegan para cubrir cualquier puesto.