Orden Iniciática. Elecciones
MIGUEL MANSO. PALMA.
Los cerca de 1.100 maestros instalados, o compromisarios de los masones de la Gran Logia de España, coincidieron ayer en las urnas. A la una y media de la tarde saltó la sorpresa y el candidato oficialista, José Carretero, hincó la rodilla ante el abogado valenciano Oscar de Alfonso (42 años), quien se ha erigido en el Gran Maestro más joven en la historia reciente de la logia en España.
Las elecciones se han desarrollado simultáneamente en Palma y en las sedes de las otras siete provincias en las que dividen el país. Cerca de 300 compromisarios votaron en el Hotel Melià Victoria. Mallorca se ha convertido este fin de semana en la capital de la masonería española. La Gran Logia, con implantación en casi todo el mundo, es la fetén, la más activa y con mayor número de miembros, unos diez millones. Todos hombres.
El catalán Ramon Viñals fue el encargado de recomponer la hermandad en Balears hace ya quince años. Después de la purga del general Francisco Franco, las islas se habían convertido en tierra yerma. "Balears contaba con una riquísima tradición. Allí donde hay un puerto, el intercambio de ideas resulta más sencillo. Menorca goza de un arraigo fuerte y antiguo gracias a la ocupación inglesa. Cada regimiento tenía su logia", explica Viñals.
–Antes de la Guerra Civil ¿qué mallorquines ilustres destacaron como masones? ¿Y en la actualidad?
–"Antes de la Guerra Civil lo eran personas ilustradas: próceres, médicos, alcaldes o gente que había estudiado fuera. En España sobresalieron Ramón y Cajal, De la Cierva, Antonio Machado, Manuel Azaña, Lluís Companys, Francesc Macià y el 82% de los diputados en las cortes republicanas. Muchas tumbas del cementerio de Maó tienen grabados la rama de acacia, el compás o la escuadra, símbolos indiscutibles. Tenemos prohibido dar nombres porque nos está vetado hacer proselitismo. Por eso, muchas veces no contestamos a nada y parecemos tontos", zanja.
En manos de Franco, Viñals no hubiera durado ni veinte segundos. Responde al arquetipo dibujado por la dictadura. Sólo le faltan los cuernos y el olor a azufre: masón, rojo e independentista. Sin embargo, las inclinaciones partidistas se quedan de cancela hacia afuera. "Durante las reuniones no se trata de política ni de religión. Cerramos las puertas y nos separamos del mundo profano", comenta sin profundizar. Por si sirve de algo, la página ´web´ de la Gran Logia explica que la masonería es "un conjunto de pensamientos, creencias y acciones con las cuales, todos los seres humanos de buena voluntad estarían de acuerdo".
Viñals enfatiza el libre pensamiento y se irrita con la pérdida de libertad en Occidente, muchas veces justificada por el miedo a los ataques terroristas. Sobre el secretismo que les envuelve, aduce que es una manera de mantener la "célula viva" y las tradiciones intactas, además de una consecuencia de la prohibición de hacer proselitismo. Sobre su supuesto elitismo, lo niega: "Somos interclasistas". La mala relación con la Iglesia Católica quedó explícita en la encíclica del Papa León XIII (1810-1903), quien consideró que el objetivo esencial de la masonería era "la destrucción radical de todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo". Viñals templa gaitas porque entre sus colegas de orden hay curas, algunos con el permiso escrito del obispo de su diócesis. Más difícil tiene lo de explicar el veto a las mujeres. Arguye razones sustentadas en la tradición y la practicidad: "No suelen funcionar bien las reflexiones conjuntas". Pero si hay mujeres interesadas, existen logias exclusivamente femeninas.