J.F.M/F.A. PALMA.
Margalida Sotomayor explicó ayer al juez que a finales de 2005 Antoni Moragues dejó la secretaría técnica del Consell Insular para ser nombrado director de la Televisión de Mallorca. En ese momento ella remitió varias cartas en las que solicitaba poder controlar todas las decisiones que se adoptaban en su departamento. En concreto, anunció que no daría un duro más de subvención si no lo controlaba ella. No había adoptado antes esta postura, según su versión, porque hasta entonces se sentía respaldada por el secretario general. Una de estas cartas la envió a Antoni Martorell, actual director general de IB3, y la otra al secretario general del Consell Insular.
Sotomayor explicó que poco después de firmar estas cartas pidiendo un mayor control, la mandaron a ocupar un alto cargo en la televisión autonómica en representación de Unió Mallorquina. A pesar de que se trataba de un puesto laboral con un sueldo muy alto, Sotomayor lo interpretó como un castigo, ya que en "la televisión apenas hacía nada".
Al concluir la legislatura, la ex alto cargo del Consell entró a trabajar en la empresa Ibatur, dependiente de la conselleria de Turismo. Tampoco aguantó mucho tiempo en el trabajo. Miquel Nadal, que en el Consell Insular había sido su jefe directo, la despidió días después de ser nombrado conseller de Turismo. Desde entonces no ha vuelto a encontrar otro trabajo.
En la declaración voluntaria que realizó ayer ante el juez, Sotomayor reconoció que durante el periodo que trabajó en el Consell Insular no le pareció extraño que la empresa de Antoni Oliver, dueño de Video U, pagara el sueldo a personal que trabajaba en la institución insular. "No pensé que pudiera ser ilegal", dijo. Tampoco sospechó que con esta contratación "estuvieran pagando una especie de comisión".
La ex responsable del área de comunicación del Consell también acusó ayer a Miquel Oliver de haberla intentado presionar para dirigir la declaración que realizaría ante el juez. Dio detalles de una cita que tuvo con Oliver. "Me manifestó que teníamos que decir todos lo mismo". Recordó las palabras que ese día le dijo Oliver: "Nadal y los otros eran malos". A pesar de estas palabras, afirmó que no se sintió coaccionada por el empresario para contar lo que ella supiera del escándalo. Recordó también que Oliver llamó a una de las mujeres que había contratado, pero que trabajaba en el Consell, para que visitara las instalaciones de la televisión y pudiera explicar cómo era la empresa por si la citaba el juez.