Convulsión política. Utilización partidista de fondos públicos con fines electorales
JOSEP CAPÓ. PALMA.
Antònia Ll. es una de las casi 80 personas que Unió Mallorquina utilizó entre 2005 y 2007 para tejer una red clientelar en Palma que le asegurara un buen resultado electoral que le permitiera volver a tener representación en Cort. Fue captada en 2005 por la entonces directora general de Emergencias del Consell de Mallorca, María José Rodríguez, después de que le pidiera trabajo.
Al cabo de unos meses la enviaron a Maser S. L, una empresa de informática situada en el polígono de Son Castelló, que trabajaba también habitualmente para el Consell. No era la única empresa que se prestaba a realizar contratos de estas características. En concreto, Antònia Ll afirma que una compañera suya, que realizaba la misma función de agente electoral de UM que ella en Santa Catalina "tenía contrato y cobraba cada mes de Melchor Mascaró". La hija de esta compañera, que ha sido llamada a declarar por el juez del caso Maquillaje y trabajaba en otra barriada, era una de las catorce contratadas por Video U, uno de cuyos administradores, Miquel Oliver, declaró el pasado viernes que contrató a 14 personas con fondos de una subvención de 120.000 euros otorgada por el Consell para realizar un programa deportivo que nunca vio la luz. DIARIO de MALLORCA no pudo contactar a lo largo de ayer con ningún responsable de la empresa informática ni de la constructora.
"Fuí a firmar el contrato en junio de 2005 y hasta que en el mes de abril de 2007 me dieron el finiquito no volví más a la empresa; para la empresa para la que teóricamente trabajaba era una auténtica desconocida", relata Antònia Ll. Asegura que "desde el principio sabía que no trabajaría como administrativa para Maser, sino que lo haría para Unió Mallorquina, captando votos para el partido".
Afirma que aceptó el trabajo "porque lo necesitaba; cobraba unos 950 euros al mes y, además, me dijeron que si todo iba bien me colocarían". Esta promesa ha sido incumplida, aunque afirma que "en Emaya han colocado a quienes han querido".
Atribuye este incumplimiento a las luchas internas existentes en el partido. De hecho, las relaciones con su "jefa inmediata", María José Rodríguez, que al principio eran buenas, dieron un vuelco cuando se anunció que el candidato a Palma sería Miquel Nadal. En esta época conoció también a la que fuera número dos de Nadal, Cristina Cerdó. "Era la encargada de organizar los "eventos a los que se invitaba a las personas captadas por nuestra red".
A su juicio, "Cerdó no puede alegar desconocimiento como ha declarado públicamente". También conoció a Miquel Nadal. "Era encantador antes de las elecciones, después parecía que no nos había visto nunca", afirma del ya ex concejal de Cort.
Antes de iniciar el trabajo y salir a la calle, el ex conseller Mateu Cañellas, que entonces trabajaba para el Consell codo con codo con el vicepresidente de la institución, Miquel Nadal, les hizo un cursillo en 2005 explicándoles en qué consistiría su cometido. "Nos dijo que debíamos ir casa por casa en el barrio que se nos había asignado presentándonos como personal del Consell". Les dieron un distintivo que debían llevar colgado y visible en todo momento en el que, además de la foto, se indica que su poseedor pertenece a un grupo de voluntarios denominado Angelots. El carné se completa con el anagrama de Unió Mallorquina, el nombre del barrio en el que trabajaban –en este caso Santa Catalina– y la palabra Voluntariat.
"La mayoría de personas con las que contactábamos nos recibían bien. Les explicábamos que Maria Antònia Munar –entonces presidenta del Consell– quería arreglar las calles y que Palma estuviera más limpia". Acto seguido y si la persona se mostraba receptiva, "apuntábamos el nombre y sus apellidos, la dirección y el teléfono, además del número del DNI".
Estos datos después se procesaban en unas fichas que se entregaban cada cierto tiempo a la responsable del barrio. En su caso, los llevaba al despacho oficial del Consell que María José Rodríguez tenía en la Llar de la Infància.