Sostenibilidad. Los indicadores de sostenibilidad socioeconómica de Balears auguran un negro futuro
I. OLAIZOLA. PALMA.
La crisis económica disminuye la presión sobre el entorno aunque aumenta las desigualdades sociales, la desestacionalización sigue siendo una quimera difícil de alcanzar y el gasto turístico desciende, lo que lleva a recapacitar si resulta idóneo basar toda la economía productiva de las islas en este sector.
Estas conclusiones se pueden extraer del estudio sobre trece indicadores de sostenibilidad sociecológica de Balears en el periodo 2003-2008 realizado por el departamento de Ciencias de la Tierra de la UIB con la colaboración de Colonya Caixa Pollença y la empresa Sampol.
El estudio presentado ayer por el geógrafo Ivan Murray mostró datos bastante relevadores. La mayor presión humana diaria en las islas se vivió entre los pasados 10 y 12 de agosto de 2008 cuando en el archipiélago convivieron 1.930.000 personas, 1,8 veces la población empadronada en las islas. Este dato denota una estacionalidad acentuada. Tres años antes, en 2005, Balears acogía en esas fechas a 1.840.000 personas, 1,9 veces su cifra del padrón.
Pese a que la economía balear se sustenta en el turismo, se está perdiendo eficiencia, subrayó Ivan Murray. Y el dato que corrobora esta afirmación se encuentra en el índice de intensidad turística anual que calcula el número de visitantes extranjeros que son necesarios para obtener un millón de euros de gasto turístico. Y en el periodo estudiado, cada año se necesita un mayor número de turistas para alcanzar ese objetivo. Así, si en 2003 era necesaria la llegada de 1.408 turistas para conseguir ese gasto, en 2008 la cifra aumentó hasta los 1.906 visitantes. La evolución del gasto turístico ha disminuido un 10%.
La capacidad de alojamiento total en las islas alcanzaba en 2008 un total de 2,52 millones de plazas, con un incremento del 13,3% respecto a 2001. Murray concretó que en 2001 había 1,8 millones de plazas residenciales y 414.000 plazas hoteleras. En 2008 se pasó a 2,1 millones de plazas residenciales y 423.000 turísticas. Paradójicamente, este incremento de plazas residenciales no se ha traducido en un abaratamiento del precio de la vivienda.
La ratio de solvencia para la adquisición de una vivienda, indicador que mide el número de años de salario íntegro que se necesitan para pagarla y que suele usarse para calcular el riesgo financiero, se situó en 2008 en Balears en 16 años. En 1994 ya se necesitaban 5,6 años de sueldo íntegro cuando el periodo adecuado está fijado en tres años.