F. GUIJARRO. PALMA.
Los alcaldes de Unió Mallorquina reclamaron ayer a la dirección de su partido que se abra una nueva fase de "oposición responsable pero firme" en las principales instituciones de las que han sido expulsados, según destacaron fuentes de la formación regionalista una vez concluida la reunión. En definitiva, la estrategia que se ha marcado es la de permitir que salgan adelante aquellas iniciativas que beneficien a los sectores empresariales para ayudar a combatir la crisis económica, pero "tumbar los proyectos más escorados a la izquierda". El objetivo es que el president Francesc Antich perciba en sus propias carnes que con sus ultimas decisiones "se ha quedado en minoría".
Desde UM no se ocultó que existe un evidente sentimiento de revancha ante una decisión que se considera injusta para este partido, hasta el punto de asegurar que el motivo real de la destitución de todos sus altos cargos es "tapar con la cortina de la presunta corrupción el hecho de que este Govern no sabe como combatir la crisis económica y ha entrado en caída libre".
Sin embargo, se asume también que una línea de "oposición radical se acabaría volviendo en contra nuestra. Con la mala fama que tiene UM en este momento y los problemas de la economía, no se puede jugar a tumbar cualquier propuesta que venga desde el Pacto", según apunta uno de los líderes de la formación regionalista.
Volver al centro
De esta forma, la estrategia que se ha marcado es la de intentar recuperar durante los próximos meses la imagen de "partido responsable y de centro", manteniendo el apoyo a aquellas iniciativas que puedan ser bien vistas por sus bases y por los sectores empresariales, pero alineándose con el Partido Popular en contra de los proyectos más escorados hacia la izquierda.
Además, se reclamó a la dirección de UM que exija a Francesc Antich que ponga en marcha auditorías no sólo en los departamentos que estaban siendo gestionados por este partido, sino sobre el conjunto de las áreas de la Comunitat Autònoma. "Que miren en las cuentas de SFM o del Ibavi, a ver qué sale", indicó un portavoz de la formación regionalista.
Según esta misma fuente, los alcaldes uemitas expresaron ayer el malestar que la decisión de apartar a sus cargos ejecutivos ha generado entre sus socios en los Ayuntamientos en los que se gobierna en coalición con otras formaciones progresistas.
Y una sensación que comienza a extenderse entre los regionalistas es que el cúmulo de detenciones de sus responsables oculta una maniobra orquestada, presumiblemente desde Madrid, para acabar con su papel de bisagra en la política balear, aunque se admite que se trata de una conclusión que "sale del corazón que de la cabeza".
Por otro lado, PSOE y Bloc celebraron ayer una reunión de seguimiento del Pacto, encabezada por Rosamaria Alberdi y Antoni Diéguez por parte del PSOE y de David Abril y de Antoni Alorda por parte del Bloc, entre otros.
La conclusión a la que se llegó es que los próximos meses van a ser muy difíciles tras quedar en minoría, pero de destacó que se va a hacer piña en torno al nuevo Govern, con una apuesta por defender los intereses globales frente a los individuales de partido.