M. MANSO / M. FERRER. PALMA.
El PP se ha tomado con calma la ignición del Govern balear, aunque ayer dio la sensación de que ellos también estaban superados por las circunstancias. Una hora y quince minutos después de lo previsto, compareció el presidente del partido, José Ramón Bauzá, escoltado por los dos vicepresidentes y alcaldes de Inca y Manacor, Pere Rotger y Antoni Pastor, respectivamente.
Antes se había reunido la dirección del PP para analizar el panorama. La conclusión: "Exijo una reunión con Antich. [...] Nosotros sabemos perfectamente lo que vamos a hacer pero no lo diremos hasta que me informe de la dimensión real de la crisis y de cómo actuará" [...] Nos supera la incógnita. Quiero tener una respuesta suya", dijo Bauzá. Y repitió más de cinco veces estas palabras cuando los periodistas le preguntaron si pediría elecciones anticipadas, daría apoyo a Antich o durante cuánto tiempo esperaría a que el president le llamara. ¿Un día? ¿Una semana?
El plan que esconde el PP con celo consiste en apoyar a los socialistas en las votaciones del Parlament y del resto de las instituciones, pero con determinadas condiciones, apuntaron fuentes próximas a Bauzá. Si Antich rechaza esta mano tendida, los populares exigirán que Antich se examine en el Parlament, mediante una cuestión de confianza, para comprobar si cuenta con avales suficientes para gobernar. Si pierde esa cuestión de confianza porque los diputados de UM no le votan o se abstienen, Antich se verá abocado a dimitir y tendría que convocar, en el plazo máximo de quince días, una nueva sesión plenaria para que se proceda a la elección de un nuevo president de la Comunidad.
José Ramón Bauzá telefoneó a Antich después de la rueda de prensa de ayer y, según fuentes del PP, el socialista se comprometió a devolverle la llamada y citarse cuanto antes. Los populares creen que el encuentro se producirá hoy. En principio, las fuentes del PP aseguran que ahora no desearían entrar a gobernar en ninguna institución si para ello tienen que tener el apoyo de UM.