MATÍAS VALLÉS
Antich ha igualado en pericia al capitán del Titanic –el Titantich, en este caso–, porque el marino también maniobró correctamente tras la colisión con el iceberg. El problema sigue siendo por qué no interceptaron con antelación la mole que garantiza su hundimiento. Como penitencia, el socialista se verá obligado a gobernar tras dos años de vacaciones. También al president le afecta la presunción de inocencia. La convicción de que pasa por los sitios sin limpiar, pero también sin manchar, queda en entredicho. Su grado de pureza se ha rebajado al cincuenta por ciento. Si su amigo del alma se ve imputado, propagando al PSOE la corrupción que es el hábitat natural de PP y UM, habrá que disolver Balears.
Antich presume de "drástico" o Drastich, pero se ha limitado al levantamiento del cadáver, para que no siguieran robando presuntamente los políticos que Carles Manera –ausente ayer de la capilla del Consolat, como siempre que la situación se torna borrascosa– tenía perfectamente vigilados con su equipo de mortadelos. Excepcionalmente, el papel más patético del vodevil no ha sido interpretado por el president. Le ha superado Josep Melià.
El presidente trimestral de UM alardea de que "tenemos las manos libres", un pronunciamiento literalmente falso el día en que sus dos predecesores –Miquel Nadal y Miquel Angel Flaquer– tenían las manos esposadas. Se trata además de un enunciado metafóricamente falso. La capacidad de maniobra del partido imputado es más escasa que su jactancia. Si Antich fuera un gobernante, le bastaría con dosificar el castigo o la zanahoria para tenerlo sujeto.
UM es el partido donde el conseller imputado Miquel Angel Grimalt expulsa del Govern al director general Antoni Oliver, porque ha sido imputado. Extraña lógica. UM es el partido que puede celebrar una reunión de su consejo político en los calabozos de la policía –el PP puede hacer lo propio en la cárcel–, y nombrar por ejemplo desde allí a un nuevo presidente trimestral. Habrá que acusar de tortura a los funcionarios policiales, si se han atrevido a mezclar en el mismo habitáculo a presuntos corruptos de la Liga Norte con presuntos corruptos de otras tendencias pseudonacionalistas. "Agente, prefiero estar detenido con el travesti antes que con un nadalista, uno tiene una reputación". UM es el partido en que las casas de apuestas aceptaban pujas para saber si el siguiente detenido sería Flaquer o alguno de sus consellers.
A Melià le cuesta entender que UM se ha autoexcluido del Govern, robando presuntamente. No hay un solo dirigente nacionalista a quien hoy le sorprendiera recibir una llamada de la policía. Antich creó la situación óptima para que se desarrollara esa corrupción, por lo que no se le puede culpar de la retirada de consellers que se dejó imponer sin rechistar. Los gobernantes pseudonacionalistas han sido desalojados por jueces, fiscales, inspectores de Hacienda y fuerzas del orden, a menudo con linajes inequívocamente mallorquines y que además cuentan con un notabilísimo respaldo popular.
En el sálvese quién pueda vigente, a Maria Antònia Munar ya sólo le interesa no correr la suerte de su antaño mayordomo, Miquel Nadal. Se afana por ello en tender lazos a su alcalde de confianza en el PP. Su objetivo es forzar una moción de censura que, auxiliada por el desmoronamiento acelerado de Zapatero en Madrid, desembocara en la paralización de las investigaciones en curso. Porque el PSOE sufre las secuelas de su tolerancia con la corrupción en el Govern, pero los populares combatirían la corrupción aniquilando a quienes la combaten.
Vistos los movimientos de la derecha, UM es demasiado corrupta para pactar con el PSOE, pero su comportamiento se adecua a las pautas del PP. Los conservadores tienen a tres políticos clave en la cárcel –Rodrigo de Santos, Massot, Hidalgo–, y han de elegir al cuarto presidente de la legislatura. En tales circunstancias, buscar la redención en UM suena a guasa.
Cuatro policías se personan en la mañana de ayer en el despacho de Aina Calvo. Le preguntan por el paradero de Miquel Nadal, porque le informan que se disponen a detenerlo. El ex conseller de Antich no se encuentra jamás a esas horas en la casa consistorial. La alcaldesa lo llama a su casa, es arrestado a su llegada a Cort. Si fuera por el president, lo habrían detenido en la conselleria, un nuevo récord en la historia de España.
Antich se encuentra de vuelta en la casilla de salida de 2007, pero con las fichas muy desgastadas y el tablero más sucio. Matas no detectó ni uno de los casos de corrupción que se enseñorearon de su Govern, y tampoco lo ha hecho el actual president. Ambos han sido ridiculizados en el Ibatur del Rasputín y de la inefable Maria Grazia Cucinotta. La opinión pública no debería preocuparse por la paralización de las instituciones, porque no hay proyecto alguno que paralizar.
Pese a su voluntad angélica, Antich es cada vez más sucesor de Matas. En la última estación del viacrucis a que le han conducido su indolencia y su permisividad, el error fatal sería pensar que encabeza un Govern socialista, cuando es un minoritario. La tentación de sustituir a los presuntos de UM por el listado completo de militantes del PSOE empeoraría su situación. De hecho, el gregarismo entre correligionarios ha convertido a Balears en una cleptocracia.