MAR FERRAGUT. PALMA.
Toda medida para mejorar la convivencia escolar, bienvenida sea. Ésa es, en líneas generales, la opinión que tiene el sector educativo sobre el programa informático que permitirá a los profesores detectar a los alumnos más agresivos y localizar posibles víctimas de acoso escolar. Patronales, padres, directores y profesores aplauden la idea pero señalan que con la convivencia escolar sucede lo mismo que con todos los aspectos educativos: las medidas nunca son suficientes.
Así, por ejemplo, el secretario general del sindicato STEI-i, Biel Caldentey, cree que los sociogramas de aula que realizará este programa a partir de preguntas a los alumnos (´¿Quién da empujones?´; ´¿Quién es ridiculizado?´) serán "un indicio más" de los que tiene un profesor para prevenir o detectar casos de acoso escolar. Caldentey advierte que el buylling implica un tipo de "violencia sumergida" difícil de descubrir que muchas veces requiere "la mirada de un especialista". Por ello, el secretario general cree que sería una buena idea que los centros educativos contasen con especialistas en planes de convivencia para saber cómo interpretar estos sociogramas, distinguiendo si impresiones de los alumnos son estructurales o coyunturales.
Comisiones Obreras también es crítica con la idea en este sentido. Rafel Pons, secretario general de la Federación de Enseñanza, confía en que se realice más de una prueba de este tipo y con cierta periodicidad para no caer en la estigmatización de los alumnos ya que un sociograma único "sólo muestra las relaciones en un momento determinado y en un día pueden cambiar", razona. Pons señala que ya hay "muchos más elementos" para mejorar la convivencia como "la labor de los profesores en el día a día, la observación, las tutorías, el diálogo..." y confía en que el sociograma se complemente con otras medidas.
Los padres también se muestran favorables a la idea. Fernando Martín, presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres (COAPA), entiende que el hecho de que "se sistematice" el mapa de las relaciones entre los alumnos es señal de que "hay un interés por la convivencia escolar, evidencia que hay un situación que preocupa a la Administración y que se hace una reflexión". Martín no ve, a priori, pegas a un sistema que aporta "más información" al profesor para que pueda actuar.
Javier Blas, presidente de las asociaciones de padres de colegios concertados (CONFAECIB), apoya la idea: "Bienvenido sea todo lo que sea para tener más herramientas para detectar la conflictividad". Lejos de estigmatizar a los alumnos, Blas opina que precisamente estos sociogramas servirán para prevenir y proteger a los estudiantes. Cree además, como la mayoría de los consultados, que los profesores utilizarán estos datos con cautela y de una forma adecuada.
El presidente de Escola Catòlica, Bernat Alemany, advierte que esta iniciativa "no será la panacea" pero que sí puede servir para "aportar pistas a la persona que ha de moderar la convivencia en las clases" y ayudar a "hacer un diagnóstico más preciso".
"Hace falta ver qué se hará con los resultados", plantea el representante de los directores de instituto, Manel Perelló, quien cree que es más importante mejorar la formación del personal docente en este sentido antes que aumentar las plantillas ya existentes.
FERNANDO MARTíN
Asociaciones de padres "Esta medida evidencia que hay una situación que preocupa a la Administración y que se hace una reflexión. No veo pegas"
BERNAT ALEMANY
Presidente Escola Catòlica
"No será la panacea pero sí puede servir para aportar pistas a la persona que ha de moderar la convivencia"
RAFEL PONS
Comisiones Obreras
"Un solo sociograma refleja únicamente un momento determinado y entonces hay riesgo de estigmatizar"
MANEL PERELLÓ
Directores de institutos
"Hace falta ver qué se hará con los resultados, un protocolo de intervención, así como una formación"