Política. Una jornada parlamentaria más pendiente del juzgado
MATEU FERRER. PALMA.
"¿Le pondrán fianza, no?". En el Parlamento ayer se cambiaron las tornas, y eran los políticos los que interrogaban a los periodistas para averiguar si el juez dictaría finalmente prisión eludible con fianza para el concejal de UM en Palma, Miquel Nadal. En el Pacto –incluido más de uno en UM– esperaban la noticia con anhelo, para ver si una vez más la Justicia hacía el trabajo político a algunos.
Quien más quien menos del Pacto confiaba en que un aumento de medidas cautelares contra Nadal le acorralaría hasta el extremo de tener que dimitir, aunque conociendo el carácter del edil, tampoco nadie las tenía todas consigo. "A lo peor se enroca en la silla todavía más, éste es capaz de todo", sentenciaba un alto cargo en el Govern, del mismo partido que el concejal, aunque no precisamente afines.
Los rumores sobre lo que acontecía en el juzgado en el morboso careo entre Nadal y el conseller de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt, iban llegando a toda velocidad. El primero de los que empezó a circular, a media mañana, aseguraba que Nadal había perdido literalmente los nervios, y montado un escándalo en sede judicial. La realidad era más sosegada. Por contra, que Grimalt había saldado la cita muy convincentemente. Tras conocer que habría una segunda declaración a puerta cerrada de los dos imputados por separado, el Pacto vio la luz: la frase "le ponen fianza" empezó a correr de boca en boca –o vía sms– entre diputados, consellers y otros altos cargos de PSOE y Bloc, también de UM.
Finalmente, poco antes de que terminara la sesión, llegó la noticia de que todo seguía igual: Grimalt y Nadal imputados, y este último además continuaría sin pasaporte.
Melià, a lo suyo
En cualquier caso, fue la comidilla del día, y por eso al nuevo presidente de UM, Josep Melià, sus escuderos le fueron preparando a medida que parecía que se agravaban las cosas, por si había que improvisar una declaración ante la prensa. Como si lo que estaba aconteciendo en la sede judicial de Vía Alemania no fuera con él, Melià intentaba dar una imagen de tranquilidad. Conversó de forma amena con el presidente del Govern, Francesc Antich, en varias ocasiones en las que se cruzaron por los pasillos o fuera del Parlamento para echar un pitillo.
En el Bloc lo tenían muy claro, si a Nadal le imponían fianza, se lanzarían a degüello. La que también dijo no vacilar fue la alcaldesa de Andratx, Isabel Alemany, que estrenaba escaño sustituyendo a Bartomeu Vicens, dimitido tras ser condenado por corrupción. Alemany manifestó en los pasillos de la Cámara balear que tiene "claro" que si ella fuera Miquel Nadal, "dimitiría". "Vamos a ver qué nos depara el futuro, y en todo caso, es su conciencia la que tendrá que dictarle en un momento determinado si tiene que dimitir", apuntó la nueva parlamentaria, visiblemente satisfecha con su cargo. Las palabras de Alemany sin duda debieron tranquilizar a Antich, pues la nueva diputada clave para el Pacto señaló que ayer iniciaba otra etapa en su vida y en su carrera profesional "con mucha ilusión y mucha serenidad", y con "muchas ganas de comenzar a intervenir" y, sobre todo, "de apoyar al Govern", remachó.
Reunión del Pacto
Al margen de las quinielas, el PSOE se apuntaba el tanto de marcar la agenda política, aunque fuera con una iniciativa ajena y que partía del Bloc. La secretaria de organización de los socialistas, Rosamaria Alberdi, anunció que el próximo jueves día 11, por la tarde, se celebrará la reunión de seguimiento de los partidos del Pacto. Y una vez más, reiteró a UM "que pida al señor Nadal su dimisión". Alberdi aprovechó para insistir en una puya que lleva días lanzando a Melià: "Cuando accedió a la presidencia dijo que quería recuperar la credibilidad para UM, ésta es una buena oportunidad".
En la citada reunión, PSOE, UM y Bloc abordarán el desarrollo de su ya famoso código ético, dicho de otro modo, cómo queda la situación de Nadal. "Ojalá lleguemos a esas fecha y este tema esté resuelto", se despachó la socialista. Pero después de lo acontecido ayer, en UM se abre un nuevo impasse: Un importante sector del partido aboga por exigir al concejal que dimita, pero Nadal conserva importantes apoyos todavía. Para la cúpula, ganar tiempo ayer no fue ninguna ventaja.