MATEU FERRER. PALMA.
Un rocambolesco incidente entre dos altos cargos de Unió Mallorquina ayer en Palmanova (Calvià) terminó con una denuncia ante la Guardia Civil por presunta agresión de Enric Molina a María José Rodríguez, rotundamente desmentida por el primero.
Molina es el director general de Promoción económica del Ayuntamiento de Palma y mano derecha de los concejales de UM Miquel Nadal y Cristina Cerdó. Rodríguez es la defensora del paciente de la conselleria de Salud, y ahora opta a presidir el partido en Calvià. Las desavenencias entre ambos surgieron hace días, desde que a Molina se le encomendó desde Palma ayudar al actual líder local de UM, Isidre Cañellas –un ´nadalista´ de pro–, a revalidar en el cargo.
Las dos versiones sobre lo ocurrido sólo coinciden en que ayer sobre las 14 horas Molina estaba citado a una reunión en el antiguo Club de Hielo de Palmanova, en la calle Córdoba, con un afiliado partidario de Rodríguez. A partir de ahí, la narración de lo sucedido difiere: Según la denunciante, "ocho personas" de su candidatura, entre las que se encontraba su esposo, acompañaban al militante con el objetivo de reprender a Molina "por su campaña de desprestigio" en contra de ella.
Polémica en torno a Nadal
"Molina lleva días telefoneando a gente del partido que me ha avalado, hablándoles mal de mí y contando mentiras; la más grave, que yo no había votado a Miquel Nadal cuando las elecciones a compromisarios para el último congreso de UM", explica María José Rodríguez. Añade que ella sólo quería desmentir a Molina estas acusaciones, y para ello le quería enseñar documentación que acreditaba que no hubiera podido votar a Nadal porque "ya estaba empadronada en Calvià", sostiene.
Al parecer, Molina se acercó al marido de Rodríguez para saludarle, pero éste le negó la mano por las difamaciones vertidas contra su mujer. Molesto, "Molina se ha puesto a correr para marcharse; yo todavía no había entrado a la sala, y estaba en ese momento en la puerta. He intentado que Enric no saliera, porque quería enseñarle los papeles, pero al final se ha ido y yo he ido detrás suyo". Entonces se produjo un portazo que golpeó en la cara a Rodríguez, aunque ésta lo justifica por el forcejeo entre ella misma y Molina. Acto seguido, ella se puso a perseguirle en la calle, y "cuando pasaba cerca de unos contenedores de basura, me ha empujado y he caído al suelo, sobre la acera", prosigue su testimonio Rodríguez. Mientras todo esto ocurría, Isidre Cañellas esperaba fuera en un coche a Molina.
La defensora del paciente del Govern acudió entonces al cuartel de Palmanova e interpuso una denuncia por presunta agresión, presentando "dolor y algún golpe en el codo", apuntaba ayer.
Molina, por su lado, niega por completo haber empujado a Rodríguez. El director general de Cort delegó en un amigo y también alto cargo de UM en el consistorio palmesano –que le excusó por "encontrarse muy afectado"– para explicar su versión a este diario.
"Fue una encerrona"
"Enric había quedado para hablar con un afiliado, y se ha encontrado con que María José le había hecho una encerrona con otras cinco personas que nada más verle han empezado a insultarle e increparle por hacer campaña por Isidre Cañellas", afirmó este portavoz de Molina, que defiende que su compañero "conoce a mucha gente de UM en Calvià y tiene todo el derecho a colaborar con Isidre". Siguiendo con los hechos, "al sentirse violentado, Enric ha optado por intentar salir por una puerta, pero le han impedido el paso; entonces ha ido corriendo hasta otra, y ha conseguido salir a la calle. Rodríguez le iba persiguiendo, y ha tropezado y caído al suelo", asevera el amigo de Molina, negando en todo momento que éste hubiera tocado a la defensora del paciente.
Tras estos hechos, Molina se dirigió hasta un vecino restaurante, "adonde ha venido la Guardia Civil y la Policía local a buscarle". A última hora de la tarde, Molina barajaba la posibilidad de interponer una denuncia cruzada contra Rodríguez por falsa denuncia, pero no estaba seguro "por tratarse de una compañera de partido", señaló el amigo del director general.
Tanto el denunciado como la denunciante aseguran disponer de testigos que corroborarán sus respectivas versiones sobre lo ocurrido.