En medios jurídicos próximos al caso Andratx se esperaba con expectación la primera sentencia sobre una de las más de 70 piezas separadas en que se dividió el sumario. Este primer juicio, relativo a la construcción en un suelo rústico protegido de una vivienda unifamiliar con la excusa de reformar una nave agrícola, supuso, en la primera instancia, ante la sala segunda de la Audiencia de Palma, condenas muy elevadas para Eugenio Hidalgo, promotor de la obra a título particular, y Jaume Massot, jefe del área municipal de Urbanismo de Andratx. Massot, con una triquiñuela legal, trató de legalizar la edificación de una vivienda en una parcela protegida. Ahora, ambos están en prisión tras la ratificación íntegra por el Supremo de las tesis de la Audiencia de Palma respecto a los desafueros administrativos en materia de urbanismo ilegal. Algunas defensas pensaban que el Alto Tribunal iba a casar la sentencia de la sección segunda, pero la realidad es que otros imputados en piezas separadas podrían buscar conformidades con la fiscalía.