ROSA FERRIOL. PALMA.
Después de una larga vida laboral resulta que también conviene planificar la retirada laboral porque una jubilación abrupta o mal planificada puede precipitar los trastornos de memoria. Así lo esgrime el psicólogo, Daniel Adrover, en su tesis doctoral desarrollada en la Universitat de les Illes Balears bajo el título Análisis neurocognitivo de la dinámica de las redes de memoria en el envejecimiento.
El experto detalla que tras finalizar la vida laboral, el deterioro cognitivo se dispara. Además de hacerse mayores, influye que la desorganización que siente una vez no tener que seguir la rutina del trabajo. Asimismo, añade el experto, algunas personas se sienten menos útiles en la sociedad. El psicólogo puntualiza que en su opinión "las personas mayores son un tesoro laboral que se tendría que aprovechar para transmitir a los jóvenes en términos de sabiduría, es decir, en términos de todo aquello que no está escrito en los libros".
La investigación pretende analizar los cambios cognitivos que se relacionan con el envejecimiento para que sean una herramienta útil en la detección y en la mayor comprensión de estos procesos.
Vida saludable
El punto de partida de la tesis de Adrover se basa en la importancia que tiene el cerebro en el envejecimiento desde un punto de vista físico. Así, en su estudio mantiene que el deterioro estructural de la corteza prefrontal del cerebro es proporcional al deterioro cognitivo en la vejez. Frenar la incidencia de las enfermedades degenerativas, apunta el experto, pasa por la prevención basada en una vida saludable. El psicólogo advierte en su investigación que no tan solo se debe tener cuidado con la alimentación, si no que también fomentar el aprendizaje en las personas mayores, la curiosidad, la actividad física e intelectual es el mejor "antídoto" contra la pérdida de memoria.
Daniel Adrover destaca que la actividad física mejora la irrigación cerebral, elimina componentes tóxicos y tiene un efecto positivo directo sobre el control atencional, es decir, la capacidad que las personas tienen para adaptar su conducta a las circunstancias cambiantes del entorno. .
Asimismo, el investigador de la UIB constata que las personas que envejecen con una buena capacidad mental preservan mejor la especificidad de las diferentes regiones cerebrales encargadas de la memoria.