J.F.M. MADRID.
Tres agentes de la Guardia Civil se han trasladado también a Madrid para formar parte de la comisión judicial que se ha desplazado a la capital de España para buscar más pruebas sobre el piso en el que viven los hijos de Matas, y que aparece a nombre de Bartomeu Reus.
Los investigadores aprovechan la visita para rastrear las tiendas donde se sospecha que la mujer de Matas, que tenía costumbre de pagar casi siempre con dinero en metálico, realizó compras.
En el registro realizado el pasado mes de noviembre en el piso de Madrid aparecieron más de medio centenar de pares de zapatos de mujer, todos ellos de Maite Areal. En su mayoría se trataba de modelos muy caros, que pueden rondar los 500 euros de precio, y que pertenecen a lujosas marcas. Estos zapatos se venden en determinadas tiendas de lujo de Madrid y la Guardia Civil realizará una visita en los comercios para aclarar si recuerdan la presencia de Maite Areal y, si es así, de qué forma pagó las compras.
Las estatuas del piso
Pero no sólo se sigue la pista de las prendas de vestir. En el piso se encontraron una serie de estatuas, compradas en conocidas galerías de arte de Madrid, y varios aparatos electrónicos. Se calcula que el valor de este conjunto de piezas de arte puede alcanzar la cifra de 24.000 euros, un precio similar al que valen los televisores y aparatos musicales que utilizan los hijos del ex presidente. Los agentes realizarán gestiones en los comercios donde se adquirieron las estatuas y los aparatos electrónicos para averiguar quién fue la persona que los compró y de qué forma se pagaron.
Los investigadores temen que la familia Matas sacó de la vivienda otras pinturas y obras de arte de mayor valor, porque sabía que un día u otro la Guardia Civil se presentaría en el piso de Madrid y realizaría un registro. Cuando los agentes entraron en la vivienda les recibió el hijo mayor de Matas, que de inmediato llamó por teléfono a su padre para informarle de lo que estaba ocurriendo. Los investigadores sospechan que el ex presidente oculta otras obras de valor adquiridas en los últimos años, si bien se es muy consciente de que será muy difícil localizar este escondite.
Entre los muchos detalles de la vivienda de la calle de Don Ramón de la Cruz, en la cuarta planta del edificio, destaca la moderna cocina que se instaló antes de que sus moradores la ocuparan. La constructora entregó el piso con una cocina equipada con electrodomésticos. Sin embargo, a pesar de que Matas afirma que sólo es un inquilino, y que paga 2.500 euros al mes al dueño Bartomeu Reus, antes de que sus hijos entraran en el piso ordenó cambiar los muebles y los electrodomésticos. Compró una cocina de diseño con lo último en tecnología. Aunque no se ha localizado ninguna factura para saber cuánto se pagó por la cocina, se calcula que tiene un valor aproximado de unos 40.000 euros. Además, hay que añadirle el alto coste que supuso cambiar todas las puertas de la vivienda.