FELIPE ARMENDÁRIZ/J.F.MESTRE. PALMA.
El empresario que, a finales del 2006, instaló la cocina en la planta primera de la antigua casa señorial de la finca número 8 de la calle San Felio de Palma, conocida coloquialmente como el "palacete" del entonces president del Govern del PP Jaume Matas, admitió ayer ante el juez del caso Palma Arena que cobró unos 35.000 euros por su trabajo en dinero opaco fiscalmente. Otro pequeño industrial, especialista en baños turcos y jacuzzis, también declaró que Matas, defendido por Rafael Perera, le pagó parte de sus honorarios por sus servicios en San Felio 8 en dinero negro .
El instalador de cocinas rectificó su manifestación anterior y acabó reconociendo que Maite Areal, la esposa de Jaume Matas, le abonó varias cantidades en metálico, que luego no incluyó en la factura.
Gabriel Nicolau Cerdá, un pequeño empresario de Pollença, aseguró justo hoy hace un año a la Policía Judicial de la Guardia Civil que la cocina (con todos sus electrodomésticos) colocada en la vivienda de Matas en la antigua Can Sales Menor (San Felio 8) costó 15.325 euros, con IVA incluido.
Maite Areal, y su inseparable amiga Ampi, que hoy está citada como testigo ante el juez Castro, acudieron a la empresa de Nicolau alertadas por el boca a boca. Una conocida suya había quedado muy contenta con el servicio y la mujer de Matas escogió este establecimiento, que también tiene tienda abierta en Palma.
El declarante únicamente admitió ante la Guardia Civil que Areal le había dado un cheque de Arquía-Caja de Arquitectos por dicha cantidad, cheque fechado el 20 de diciembre del 2006 cuando Matas y su mujer ya se habían subrogado de parte de la hipoteca que pesaba sobre la planta primera de San Felio 8. La mayor parte de los pagos transparentes a Hacienda hechos por Matas para su "palacete" se hicieron a partir de octubre del 2006, cuando se subrogó de la hipoteca mencionada.
Pero ayer el testigo, al igual que otros industriales que participaron en la reforma de la casa del president del Govern, reconoció que había cobrado otras sumas por su trabajo en negro. El empresario de Pollença habló de un coste total de la cocina (instalación incluida) de unos 50.000 euros.
Antonio Miguel Martí, el especialista en baños turcos, fue el último en declarar.
Este empresario admitió haber cobrado parte de sus servicios en la vivienda de San Felio en dinero no declarado a Hacienda y parte con facturas con IVA.