J. F. MESTRE. PALMA.
El diputado y ex conseller del Consell Bartomeu Vicens admitió ayer ante el Tribunal Superior de Justicia que había comprado facturas falsas para utilizarlas en su empresa, Metalumba, para reducir los beneficios fiscales de su sociedad.
Vicens, defendido por el abogado Eduardo Valdivia, compareció ayer ante el tribunal acusado de malversación de caudales públicos y prevaricación administrativa, delitos por los que el fiscal anticorrupción, Joan Carrau, reclama cuatro años y medio de cárcel. Vicens comparte el banquillo con el ex secretario general de UM y antiguo director insular del Consell, Damià Nicolau, defendido por el abogado José Manuel Valadés, acusado de colaborador necesario en los mismos delitos, y para el que se reclama tres años y dos meses de prisión. El tercer acusado es Tomás Martín San Juan, ex contable y asesor fiscal de Vicens, que está defendido por los abogados Gaspar Oliver y Ricard Mesquida, que está acusado de malversación, si bien la fiscalía le pide sólo nueve meses de prisión por haber confesado los hechos y haber colaborado en la investigación.
Informe sobre el suelo
El juicio se refiere a una pieza separada de la causa del tema de Son Oms. Vicens contrató a su contable Tomás Martín para que realizara un informe sobre el suelo. Fue una contratación directa, sin concurso, para la que el Consell Insular abonó 12.020 euros. El contable no tenía ningún tipo de conocimiento sobre cuestiones urbanísticas y su informe no era más que un plagio de otros estudios que se podían encontrar en internet.
El diputado autonómico explicó a preguntas de la acusación que en su departamento se consideró la necesidad de realizar un estudio económico para la futura aplicación del Plan Territorial. Fue él quien eligió a su contable, "porque era una persona muy preparada", pero rechazó que este proyecto, pagado con dinero público, fuera para compensarle por las facturas falsas que le había proporcionado Tomás Martín para que las pudiera declarar como gasto en su empresa Metalumba. Vicens, que reconoció que el estudio nunca llegó a aplicarse, negó que él le proporcionara la información a su contable para que elaborara el informe. "Aunque le estaba agradecido a mi contable, no fue un regalo. Busqué un profesional preparado", confesó.