F. GUIJARRO. PALMA.
La Fundación Deixalles está viviendo durante los últimos días una situación de guerra civil, con cruce de irregularidades entre los dos bandos existentes. La patronal Pimem ha decidido destituir al que fuera director general de dicha fundación durante los últimos años, Miquel Puigrós, el cual ha presentado un recurso ante la conselleria de Asuntos Sociales por considerar que este relevo se ha realizado de forma ilegal. Y todo ello en el seno de una organización que recibe cada año miles de euros por parte del Govern balear para el desarrollo de programas de inserción, y en la que trabajan unas 350 personas y un centenar de alumnos.
Deixalles nació hace más de 20 años como una iniciativa de Caritas y de la Pimem para ayudar en la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión social, pero a finales del pasado año el Obispado decidió la salida de la primera de estas organizaciones, dejando su parte en manos de un grupo de trabajadores constituidos como Amics de Deixalles.
Hace meses que se ha venido apuntando la delicada situación económica de la fundación, con un déficit que en estos momentos se situaría cerca de los 200.000 euros, pero los acontecimientos vividos durante los últimos días han puesto de manifiesto la grave división interna existente.
La semana pasada el entonces director general, Miquel Puigrós, acudió a la delegación de Calvià con la acusación de que en ella se estaban cometiendo irregularidades de carácter laboral, derivadas de la contratación de una persona, a lo que se sumaba un déficit de unos 89.000 euros. Las tensiones vividas en ese encuentro provocaron que tuviera que acudir al lugar la policía municipal, con una empleada en un estado de enorme alteración. Tras esta reunión, Puigrós decidió destituir al delegado de Deixalles en este municipio, Antoni Galindo.
Este pasado lunes, el presidente de Pimem, Juan Cabrera, decidió la celebración de una junta de patronos, a la que asistieron únicamente los tres representantes de esta organización empresarial y no los tres de Amics de Deixalles, y en la que se acordó a su vez el cese en el cargo de Puigrós y su sustitución por Galindo al frente de la fundación.
Los argumentos esgrimidos para adoptar esta medida pasan por las presuntas irregularidades laborales cometidas por el director general saliente. Pero este último no dio por válido dicho relevo, así que optó por seguir en su despacho, hasta que ayer por la mañana se le impidió el acceso al mismo.
Puigrós, que cuenta con el apoyo de Amics de Deixalles, considera que su destitución no es válida, alegando que es necesario el voto de cuatro patronos y que sólo se contó con el de tres, por lo que ha presentado un recurso ante la conselleria de Asuntos Sociales. Además, acusa a Pimem de haber apoyado un cambio en los estatutos de Deixalles, pero de mantenerlo bloqueado al negarse a firmar la correspondiente acta.
De esta forma, el director general saliente y Amics de Deixalles acusan a Pimem y especialmente a su presidente, Juan Cabrera, de intentar hacerse con el control de la fundación, mientras que tanto esa patronal como Antoni Galindo afirman que la gestión de Puigrós se ha caracterizado por ser contraria "a los principios más básicos de la ética y de la solidaridad", además de afirmar que también éste ha cometido irregularidades laborales.
Desde la conselleria de Asuntos Sociales, que ejerce el protectorado sobre la fundación, se indicó que sus servicios jurídicos han comenzado a analizar el recurso de Miguel Puigrós contra su destitución para determinar si ha sido o no válida.