Juan Serra se mostró muy apesadumbrado y compungido durante su declaración ayer ante el juez del caso Palma Arena. Cuando confesó haber recibido dinero en metálico y sin factura por las obras en casa del presidenta del Govern, se mostró convencido de que va a tener que ponerse al día con Hacienda.
Serra se quejó del problema que le había causado Matas y afirmó sentirse abandonado. "Nadie me ha llamado por teléfono"; "no se han puesto en contacto conmigo para decirme qué estaba pasando", se lamentó el industrial.
Serra declaró que los trabajos en casa de Matas no tenían nada que ver con las obras en la PP de Balears, en la calle Palau Reial.