F. GUIJARRO. PALMA.
El president del Govern, Francesc Antich, reconoció que la imagen de su homóloga en el Parlament, Maria Antònia Munar, acudiendo declarar como imputada "no es buena", y señaló que tampoco lo es la de su antecesor en el cargo, Jaume Matas, aunque consideró que no es el momento de exigir dimisiones, al menos mientras la Justicia no adopte nuevas medidas contra ellos.
Según Antich, es necesario respetar el proceso judicial y esperar a conocer a qué conclusiones se llega, y en este aspecto recordó que la que fuera su anterior consellera de Trabajo, Margarita Nájera, tuvo que hacer frente a ocho denuncias "que se han ido archivando una detrás de otra, y difícilmente se la compensará por todo lo que se llegó a decir de ella".
En cualquier caso, no descartó que en el futuro se deban adoptar otras medidas, que no especificó, en el caso de que la imputación contra Maria Antònia Munar vaya más adelante. Sin embargo, no valoró el que Munar usara el Parlament para hacer sus declaraciones tras el interrogatorio.
Sea quien sea
El president del Ejecutivo autonómico recordó que esta actitud de prudencia la ha mantenido el Govern en todos los casos con políticos imputados, "se llamen Munar, Matas, Cardona o Xico Tarrés", y defendió la necesidad de dejar que siga adelante la actividad judicial y de mantener una actitud de respeto hacia ella.
Antich indicó que la colaboración del Govern ante los presuntos casos de corrupción se ha movido en dos frentes. En primer lugar, recordó que se ha puesto en conocimiento de la Justicia cualquier irregularidad que se haya podido apreciar, y en segundo, se han incrementado los controles en el seno de la Comunitat Autònoma para detectar cualquier nuevo caso. En su opinión, esta actitud está ayudando a que en este momento se estén investigando más casos que en otras etapas.