Sanidad. Comienza la vacunación contra la gripe A, que prevé inmunizar a 190.000 personas
I. OLAIZOLA. PALMA.
Diversidad de opiniones sobre la idoneidad de vacunarse contra la gripe A y escasa afluencia de pacientes a los centros de salud para que les fuera inoculado el antídoto. Esta fue la tónica de la primera jornada de la campaña de vacunación contra la gripe A en las islas que prevé prevervar a unas 190.000 personas contra la nueva enfermedad.
Apenas veinticuatro horas después de que se produjera la segunda víctima mortal por esta causa en las islas –un niño de dos años que padecía una grave enfermedad degenerativa y que no respondió al tratamiento–, esta trágica circunstancia no propició una mayor afluencia de personas a los centros de salud para vacunarse contra la gripe A.
La mayoría de las personas consultadas por este diario en el centro de salud de Son Pisà confirmaron que se pondrían la vacuna atendiendo a las recomendaciones de sus médicos, pese a que no las tenían todas consigo sobre la efectividad y la seguridad del fármaco.
"No lo creo, no me fío. En cualquier caso, antes de ponérmela tendría que consultarlo con mis padres", señalaba Rubén Hernández, un estudiante de dieciséis años de edad que ayer había acudido al centro de Son Pisà para hacerse una espirometría (medición de la capacidad respiratoria de los pulmones para diagnosticar problemas de asma) que, en caso de dar positiva, le situaría como grupo de riesgo susceptible de ser vacunado.
Mayor confianza hacia el antídoto mostraba Francisco Bosch, jubilado que ya se ha vacunado contra la gripe estacional y que también piensa hacerlo contra la nueva. "Creo que está bien testada. En Inglaterra la están poniendo a todo el mundo sin ningún problema", esgrimió.
Eva Vives, ama de casa, era la única persona que había recurrido al teléfono de cita previa para reservar hora en Son Pisà para vacunar a su hijo Marc, con problemas de asma. "Lo hago por responsabilidad, porque sabiendo que tienen el medicamento aquí no me perdonaría nunca que le pasara algo a mi hijo si no se lo pongo. Aunque no estoy conforme con la información que nos han dado. No te dicen si tiene algún efecto secundario", criticaba.
Respecto a la polémica sobre el rechazo de los facultativos y profesionales sanitarios a inocularse el preparado, la coordinadora de Son Pisà, Montse Llort, zanjaba el asunto al recalcar que los trabajadores de la Sanidad no pueden negarse a ponérsela. "Es un ejercicio de responsabilidad. Sobre los rumores sobre la eficacia y la seguridad del medicamento, soy de la opinión que hay que seguir los consejos de la gente que sabe sobre vacunas y no hacer caso de lo que se escucha por la calle". "De momento no lo sé, tengo mis dudas", proclamaba por su parte Verónica Villanueva, auxiliar de enfermería que quiso dejar claro que no se está produciendo ningún tipo de presión por parte de sus superiores para que se inoculen el preparado contra la gripe A.
Quien no albergaba ninguna duda sobre si se vacunaría era Olivia Mero, una madre ecuatoriana que ayer acudía al centro de salud con una hija de doce años que presentaba todos los síntomas de haber contraído el virus. "Ha pasado toda la noche vomitando, tiene escalofríos y fiebre. En su colegio han ido cayendo todos hasta que le ha tocado a ella. Ni yo ni mis hijos estamos dentro de los grupos de riesgo pero, ¡por supuesto que nos vacunaríamos! Sobre todo después de lo que ha pasado en Barcelona –dos niñas sin patologías previas fallecieron este fin de semana por esta enfermedad–. ¡No somos inmunes a este virus!", reclamó.