Eugenia Carandell. Coordinadora Autonómica de la Campaña de Vacunación Antigripal
ROSA FERRIOL. PALMA.
La principal preocupación de la coordinadora autonómica de la campaña de vacunación antigripal, Eugenia Carandell, es que las personas que deben inmunizarse contra la gripe A, no lo hagan. Adultos y ancianos sólo deberán enfrentarse a un pinchazo pero es posible que los niños menores de dos años deban recibir más de uno. Carandell explicó que están pendientes de los ensayos clínicos. Eso sí, si el lunes acude al centro de salud un niño menor de 24 meses para vacunarse, le pincharán y si necesita otra dosis se avisará a la familia mediante SMS. La experta insiste en la importancia de que los profesionales sanitarios se vacunen. Así se evitarán contagios.
– Ya se sabe que las prisas no son buenas. ¿La vacuna está bien testada?
– Sí. Hay varias clases de vacunas. La Focetria, que se empleará en niños y ancianos, cuenta con una experiencia de cincuenta millones de dosis. La vacuna de los adultos es la Pandemrix, cuya seguridad ha sido revisada por la agencia sueca del medicamento que ya ha puesto 1,4 millones de dosis en Suecia. Su seguridad es absoluta aunque se han registrado algunos efectos indeseables, la mayoría leves. De las 1,4 millones de personas vacunadas, sólo se han registrado 200 casos de reacciones adversas.
– ¿Qué efectos secundarios tiene?
– Los más habituales son dolor en el punto de inyección y malestar general. Más infrecuentes son las alergias. La vacuna se fabrica dentro de un huevo. Las personas alérgicas a los huevos deben tener mucha precaución con esta vacuna. De hecho, nosotros no las tenemos contabilizadas para vacunar. Se están elaborando unas inyecciones que no tienen este inconveniente pero aún no están listas. Por ello, la alergia al huevo es una de las contraindicaciones para esta vacuna. Miraremos si hay suficientes vacunas de cultivo celular para comprarlas. En Balears tenemos 250 personas alérgicas al huevo y que pertenecen al grupo de riesgo que debe inmunizarse contra la gripe A.
– Es una gripe nueva, muy contagiosa pero más benigna. ¿Realmente es necesaria una nueva vacuna o es un negocio?
– La mejor manera de frenar una pandemia es una vacuna. Es evidente que este debate está en la calle. Con la inmunización conseguimos que menos personas estén enfermas, que no se saturen los servicios y disminuimos la posibilidad que el virus se recombine con otros.
– ¿Qué opina de la monja benedictina que critica que Baxer se encargue de la vacuna cuando en enero envió a cuatro países inyecciones contaminadas?
– Creo que hace una interpretación conspirativa. No puedo compartir su opinión. El accidente de Baxer fue un accidente y no se puede afirmar que Baxer tenía la intención de terminar con la humanidad. Los laboratorios quieren vender sus productos, no matar a la gente. Es una teoría de la conspiración que no tiene ningún sentido.
– ¿Qué conclusión extrae del paso del virus por los países del hemisferio sur?
– Su paso por el hemisferio sur nos permite conocer que ha sido una epidemia leve. Sin embargo, en algunos países se ha registrado una saturación de los servicios sanitarios importante, sobre todo, del servicio de pediatría. Aunque sean casos leves, si todos acuden al médico al mismo tiempo, se da una importante saturación de los servicios. Por ello, pedimos a la ciudadanía que llame al teléfono de consulta de la gripe para saber si se puede solucionar su problema sin tener que ir a urgencias.
– ¿Los expertos de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria dudan de la efectividad de la vacuna ?
– La carta de Sespas es una carta de filosofía de las campañas de vacunación antigripal. Es una reflexión de política sanitaria mucho más relacionada con la efectividad de la vacuna en general, que no en el caso de la pandemia. Es muy difícil juzgarlo ahora porque sus motivos para dudar de la efectividad se refieren a que la vacuna se la ponen personas que no se la tienen que poner y no se la ponen quienes se la deben poner. Se refiere a la vacuna estacional en su conjunto. Creo que es una reflexión inadecuada en estos momentos porque nuestro objetivo es parar la pandemia y la única forma de frenarla es con la vacuna.
– ¿Por qué la mayoría de médicos se muestra reticente a inmunizarse?
– Los médicos nunca se quieren vacunar porque son población sana. Una persona sana le cuesta vacunarse para ayudar a los otros. La inyección en los médicos sirve para evitar el contagio de los pacientes. Es difícil que quieran concienciarse para ayudar a la ciudadanía.
– ¿Qué mensaje enviáis a los médicos?
– Los médicos deben tener civismo y responsabilidad y se tienen que vacunar.
– ¿Usted se vacunará?
– Por supuesto. Me vacuno siempre.