MATEU FERRER. PALMA.
Como estaba cantado, la primera reunión ayer del Pacto para desencallar el anteproyecto de la ley del Suelo se saldó sin acuerdo, aunque su impulsor, el Bloc, celebra que "por lo menos" PSOE y UM le expusieran sus puntos de desacuerdo, y se haya fijado una próxima reunión en días para dar luz verde al redactado final, y en el peor de los casos aparcarla en un cajón, si finalmente no hay consenso.
El Bloc intuye "escaso interés, por no decir nulo" por parte de los socialistas para que Balears deje de ser la única Comunidad Autónoma sin una normativa en materia de ordenación territorial y urbanística que agrupe todo el actual códice disperso. Los nacionalistas lamentan la desgana del PSOE, aunque al mismo tiempo se alegran de que sus socios advirtieran ayer que no pondrán grandes obstáculos a la aprobación del texto, si se alcanza el consenso con UM, puesto que no han hallado en el borrador del articulado ningún punto de rechazo.
Como es sabido, Unió Mallorquina es contraria a dos aspectos de la ley: su intención de impedir o cuanto menos limitar el desarrollo de las áreas de reconversión territorial –las llamadas ART–, y las restricciones que plantea para construir en suelo rústico, en cuestión de volumen, alturas, visuales y demás impactos de las construcciones, puesto que la parcela mínima de 14.000 metros cuadrados para poder edificar se mantiene.
El Bloc rechaza suprimir de la ley todo el apartado que hace referencia al suelo rústico, pero sí se muestra abierto a negociar algunas cesiones. Para ello el acuerdo alcanzado ayer pasa por releer conjuntamente todo el bloque normativo y los cambios propuestos, con el fin de dar el plácet político definitivo al anteproyecto, a la espera después de cerrar los flecos pendientes, ya de menor calado.
En esta segunda reunión, que desde el Bloc califican de "decisiva", se pretende dilucidar si la ley del Suelo verá o no la luz en esta legislatura, tras un año paralizada.