M.FERRAGUT. PALMA.
Una vez que uno ha llegado a los 65 años, su esperanza de vida se alarga hasta los 83,8 años, es decir, 18,8 años más. Ése es uno de los dato recogidos en el Anuario del Envejecimiento de Balears fruto de la colaboración entre la Universitat y la conselleria de Asuntos Sociales.
La consellera Fina Santiago puso ayer sobre la mesa este dato pero no se quedó ahí, porque, como explicó la cuestión no es sólo vivir más años, sino vivirlos bien. Por eso, precisó que la esperanza de vida sin discapacidad a partir de los 65 años se prolonga hasta los 77, unos 12 años más.
Las enfermedades más frecuentes entre este grupo de edad son la artrosis, la artritis, el reumatismo y el dolor de espalda; y las causas más frecuentes de fallecimiento son los problemas circulatorios y los tumores. Así lo indicó la consellera, quien precisó que las personas mayores representan el 85% de las solicitudes de atención a la Dependencia que tramita su departamento.
Tanto Santiago como la doctora Carmen Orte, directora de la Cátedra de Atención a la Dependencia y Promoción de la Autonomía Personal, hicieron especial hincapié en la necesidad de investigar en este ámbito para saber cómo velar por la calidad de vida de un grupo poblacional cada vez más numeroso.
El 13,75% de los habitantes de Balears tienen más de 65 años, porcentaje que a nivel nacional se eleva hasta el 16%. El archipiélago se salva del envejecimiento acelerado del país debido en buena parte a la inmigración que ha contribuido notablemente a reflotar la natalidad en las islas (las madres extranjeras protagonizaron más del 30% de los partos del archipiélago en 2008). Cabe destacar que Balears es de las pocas autonomías en las que hay más personas con menos de 16 años que personas con más de 65.
El 14% de la gente mayor que vive en el archipiélago ha nacido fuera del país y un 26% ha llegado desde otras comunidades autónomas.