M. FERRER. PALMA.
Las discrepancias en el seno del Pacto para cumplir los compromiso con los que se saldó la crisis por la salida de UM del Consell van más allá del plan de Carreteras y se centran especialmente en la política territorial, evidenciando que las heridas siguen abiertas, y una reavivación de la división en breve.
El miércoles pasado se reunieron representantes de UM (Josep Melià), PSOE (Maria Lluïsa Dubon) y Bloc (Antoni Alorda) para empezar a consensuar las modificaciones del PTM, que finalizó sin acuerdo ninguno. El principal escollo es la intención de los dos primeros partidos de permitir la creación de plazas turísticas en Campos permitiendo el desarrollo de dos áreas de reconversión territorial –las famosas ART– previstas en el actual Plan. Pero el Bloc se opone al crecimiento neto per se, es decir, sin esponjamiento previo en otros lugares, y denuncia además que los dos socios le ocultan información urbanística para poder decidir al respecto.
La negativa de los nacionalistas enerva ahora a PSOE y UM, que acusan al Bloc de frenar la revisión del PTM en represalia por haber sido desbancados del gobierno municipal de Campos. Por su lado, fuentes del Bloc aseguran que lo único que hacen es defender los principios sobre los que se sustenta el Pacto firmado en 2007 en cuanto a política territorial. Desde la coalición esgrimen que los reproches esta semana de los socialistas –les han acusado de boicotear las nuevas carreteras de Mallorca– en realidad sólo responden al "desencuentro en materia urbanística" que admiten que viven los tres partidos, y a su vez critican al PSOE por hacer seguidismo de UM en dicha materia, "cuando lo que se pactó era un cambio radical respecto a las políticas del PP".
El Bloc no acepta ser tachado de "follonero" del actual Pacto, y exige de sus socios "la misma celeridad" para aprobar la ley del Suelo o más firmeza ante la corrupción que la que exhiben para sus iniciativas propias.