FELIPE ARMENDÁRIZ
Ni cirujano, ni arquitecto, ni equilibrista, ¡Niño, hazte asesor¡ No hay cosa mejor en la vida que cobrar por no sé sabe qué trabajo, sin horarios, con salarios trimileuristas o superiores y sin responsabilidad alguna-
El truco consiste en arrimarse a un buen árbol, que te dé sombra directamente o te recomiende a otro ejemplar que te cobije. No importa saber mucho, incluso quizás es mejor ignorar casi todo. Para aclarar las dudas, si es que se suscitan algunas, están los altos funcionarios y los socorridos informes externos.
Además, no hay nada que luzca más que un alto cargo con una buena consultoría privada, que le diga lo que quiere escuchar en cada momento.
Imprescindible, por contra, resulta ser simpático, o, como mínimo, caerle bien a los que firman los acuerdos publicados en el BOIB.