I.O. PALMA.
El delegado del Gobierno admitió ayer que el sistema integrado de vigilancia con radares no funcionará hasta que estén todos conectados al centro único de control que se instalará en la Comandancia de la Guardia Civil de Palma.
Pese a que a finales de septiembre aseguró que la red fija de radares estaría plenamente en funcionamiento a mediados de este mes, ayer estimó que la operatividad podría conseguirse a finales de año. "Para las calmas de enero", prometió.
En estos momentos, de los cinco radares que estaba previsto instalar en Mallorca y Cabrera para "blindar" la costa sur y sudeste de la isla a la inmigración ilegal y al narcotráfico, tres han chocado con problemas de autorizaciones. "Para el de Cabrera, que se ha retrasado al tratarse de un parque nacional que requiere de una mayor protección, ya se ha procedido al traslado de las piezas y estará montado en un plazo de tres o cuatro semanas", calculó Socías.
Sobre el instalado en Na Penyal (Sant Llorenç), Socías dijo que "tras las críticas de la Federación Hotelera de la zona nos reunimos con ellos y nos comprometimos a minimizar el impacto visual de la estación pintando la torre con una pintura menos reflectante y añadiendo vegetación en su base. Pero la estación no cambiará de lugar", zanjó.
Por último, respecto a la que estaba previsto instalar en Cala Figuera (Santanyí), señaló: "Patrimonio nos rechazó el emplazamiento porque hay un elemento histórico en sus cercanías (una torre árabe). El problema es que para que funcione el sistema tiene que situarse en este lugar por lo que estamos buscando otra ubicación próxima".
Preguntado si con estos radares se hubiera detectado la llegada de la última embarcación, Socías señaló que él hubiera instalado otro en Calvià pero que los técnicos desestimaron esta posibilidad. "De todas maneras, el sistema sólo servirá para blindar, entre comillas, la costa porque el cien por cien de seguridad no existe", admitió el delegado.