ANTONI RUIZ
La extensión de los casos de corrupción es tal que no sorprende ver a Gabriel Cañellas imputado, aunque ello nos retrotrae a otros tiempos. El que fuera l´amo de la política balear hasta que Aznar lo echó por el caso Túnel de Sóller, ha seguido manejando algunos hilos después de su abandono de la primera línea y el caso de la Torre de Sant Elm suena más que otra cosa a posible pago de favores prestados, al tan mallorquín "una mà renta s´altra". La Fundació Illes Balears tuvo pocas dificultades para obtener favores de las administraciones, con el dinero de todos. Y a eso también hay que ponerle coto.