T. O. / M. C. / I. O. LLUCMAJOR.
El Gobierno presentó a finales del pasado mes de septiembre el proyecto de una red de siete radares para "blindar" Balears contra las pateras y el narcotráfico. El delegado del Gobierno, Ramon Socías, admitió sin embargo que puede haber pasillos o zonas muertas, rechazando mostrar el alcance de las nuevas instalaciones que, según anunció, entrarían plenamente en funcionamiento a finales de este mes de octubre. La realidad es que dicha red de radares (llamada también estaciones fijas de vigilancia marítima) a día de hoy permanece inactiva.
Distintas fuentes consultadas ayer por este periódico detallaron que algunas de las torres, como por ejemplo la de na Penyal de Cala Millor, "está a punto", si bien otras siguen a la espera de últimos retoques o, incluso, todavía pendientes de obtener el pertinente permiso de colocación (la prevista por Madrid sobre la protegida torre de defensa den Beu en Cala Figuera no ha obtenido el visto bueno de Patrimonio del Consell de Mallorca).
Asimismo, cabe recordar que otras torres metálicas de considerable altura han provocado cierto recelo entre la ciudadanía, coma la del monte de na Penyal y la de la montaña de sa Tudossa de Artà, esta última en el parque natural del Llevant.
La red fija de radares y cámaras costeras, sistema denominado Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), para el control de la entrada de pateras y drogas, contempla exactamente torres en Cala Figuera (Santanyí), Portocolom (Felanitx), Na Penyal (Cala Millor, Sant Llorenç), sa Tudossa (Artà), Cabrera, Menorca y Eivissa, a parte de una supervisión por parte de la de Dénia (Valencia).
Curiosamente, uno de los tramos de costa más conflictivos, el de Llucmajor, no ha sido considerado por el Gobierno, que pretende cubrir la vigilancia de los 43 kilómetros de litoral llucmajorer (desde Son Bieló hasta s´Arenal) mediante los radares de Cala Figuera y Cabrera.
El alcalde y el edil de Policía y Seguridad Ciudadana de Llucmajor, Joan Jaume y Guillem Veny, respectivamente, reivindicaron ayer que en el Cap Blanc también haya vigilancia, "puesto que en los últimos años ya han llegado tres embarcaciones, una en la zona de s´Estalella, otra entre s´Estalella y Cala Pi, y esta tercera en Cala Pi". A su vez, rememoraron que es una costa que antaño vivió el contrabando, y defendieron más medidas en los países de origen "para evitar estas fugas".