F. GUIJARRO. PALMA.
El aparejador propietario de la planta baja del edificio derrumbado, Onofre Segura, ha reconocido que reforzó las viguetas de una parte de su inmueble sin tramitar el correspondiente proyecto ni contar con licencia de obra, pero subrayó que esta actuación se realizó en la zona del edificio que no llegó a caer, por lo que la desvinculó del siniestro.
Además, destacó que hace unos dos meses él y el propietario de la primera planta y también aparejador, Juan José Verdera, inspeccionaron el exterior del edificio al haber aparecido algunas fisuras, y aseguró que en ningún momento se encontraron daños que hubieran podido afectar a la estructura del inmueble. Así desmintió las declaraciones que han hablado de grietas "por las que podía pasar una mano".
En opinión de Onofre Segura, el derrumbe del edificio de Rodríguez Arias vino provocado al ceder el forjado del tejado, una zona que no fue inspeccionada por él y por Juan José Verdera debido a que no se había recibido ninguna queja por parte de los inquilinos de la última planta respecto a la aparición de grietas o de humedades, al menos frente a la comunidad de vecinos, aunque desconoce si se planteó alguna de estas situaciones ante la propiedad de ese piso.
Problemas de viguetas
El dueño de la planta baja señala que las viguetas de la zona superior del edificio podían estar en mal estado, ya que él también tuvo problemas en este sentido. Segura manifestó que fue advertido por Juan José Verdera de esa mala situación en una zona de su planta baja, provocada por la humedad que llegaba desde un patio, y que por ello optó por instalar unas vigas de hierro para reforzar las ya existentes, aunque sin presentar ningún proyecto para realizar las citadas obras. Sin embargo, reitera que esa parte de su inmueble fue precisamente la que se mantuvo en pie.
Igualmente, subrayó que su piso "no estaba abandonado, como se ha dicho, sino desocupado", ya que según sus palabras, no registraba ningún deterioro que hubiera podido indicar la existencias de fallos en la estructura, tal y como se comprobó en la revisión que realizó hace pocos meses.
Onofre Segura indicó que también conocía la historia sobre la posibilidad de que las tres plantas superiores del inmueble se hubieran construido sobre una antigua casa de una sola altura con una cimentación más débil, pero puso de relieve que él compro su piso en 1987, cuando la citada ampliación llevaba lustros en pie, por lo que apuntó que la persona que puso en marcha ese proyecto inicial "probablemente ya ha muerto".