F.G. PALMA.
El presidente del Colegio de Aparejadores de Mallorca, Ignacio Martínez, opinó que el derrumbe del edificio de la calle Rodríguez Arias vino provocado por el colapso del forzado de la última planta, que podía haberse deteriorado por las inclemencias meteorológicas.
El representante de los aparejadores señaló que esta teoría se sustenta en la forma en que cayó el inmueble. En su opinión, el tejado del edificio cayó sobre la tercera planta, que no soportó el peso de esos escombros y también cedió, iniciando un "efecto dominó hacia abajo".
Si el fallo se hubiera dado en otros elementos del inmueble, como una pared maestra, apuntó que el edificio se hubiera derrumbado más ladeado y las ruinas hubieran invadido la calle.
En cualquier caso, subrayó que se trata sólo de una hipótesis, y que deberán ser los técnicos que están realizando las investigaciones los que finalmente determinen lo sucedido.
Ignacio Martínez consideró que los materiales con que se construyó el inmueble también han podido sumarse a las causas del siniestro, ya que se trata de una edificación realizada en los años iniciales del boom y en los que era habitual el uso de materiales de forjado rápido.
Respecto a la inspección que hace unos meses realizaron dos aparejadores y propietarios de sendas plantas del edificio, afirmó conocer personalmente a Juan José Verdera, y se sumó a las valoraciones respecto a que se trata de un profesional extremadamente cualificado y de reconocido prestigio, por lo que consideró improbable que no hubiera actuado si realmente hubiera detectado algún problema en la estructura.
Ignacio Martínez señaló su discrepancia ante las declaraciones realizadas por el decano de los arquitectos, Luis Corral, y afirmó que un aparejador está plenamente cualificado para analizar la situación de la estructura de un inmueble.