J. CAPÓ. PALMA.
Las tareas de desescombro del inmueble situado en el número 19 de la calle Rodríguez de Arias esquina Alós ha generado "unas 550" toneladas de material que se han ido depositando en Son Reus, aunque no en el vertedero, sino en una zona apartada del mismo con el fin de que pueda ser analizado en el caso de que sea necesario.
El Ayuntamiento dio por finalizadas ayer tarde las labores de desescombro y limpieza del solar, una vez que hubo retirado el material procedente del derribo controlado de la parte del inmueble que quedó en pie.
Las tareas fueron especialmente laboriosas hasta la tarde-noche del pasado lunes, cuando la prioridad de los equipos de rescate se centró en la búsqueda del cuerpo de las siete víctimas mortales y de posibles heridos. Los equipos debían trabajar también con suma precaución por el constante riesgo de que la parte del inmueble que no se había desplomado lo hiciera.
Cuando se tuvo la seguridad de que se habían rescatado todos los cuerpos de las víctimas, se procedió al desescombro de parte del solar con el fin de poder recabar muestras del subsuelo. El martes también se procedió a una inspección exhaustiva de la parte del edificio que se quedó en pie, con toma de muestras de todos los materiales existentes en las distintas partes y pisos del inmueble para su posterior análisis. La demolición controlada iniciada el martes por la tarde dejó el solar nuevamente con un montón de escombros que se fueron retirando a partir de las ocho de la mañana de ayer.
La circulación fue repuesta a última hora de la tarde en las calles Alós y Rodríguez de Arias, después de que los servicios de Emaya procedieran a una limpieza más a fondo de la zona.
Pisos de 90 metros
Según los datos del catastro del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el edificio siniestrado ocupaba un solar de 100 metros cuadrados, con una superficie construida de 448 metros cuadrados.
En la planta baja, que figura como de uso residencial, hay 88 metros cuadrados construidos, 66 de los cuáles eran ocupados por una vivienda y otros 22 por un comercio.
El primer piso dedicado a vivienda y en el que vivían los tres fallecidos de nacionalidad colombiana tenía una superficie de 98 metros cuadrados. El segundo piso, propiedad de la familia mallorquina que ha perdido al padre y a una hija de 15 años, tenía una superficie de 98 metros cuadrados, mientras que el tercero, ocupado por el matrimonio alemán, era de 88 metros.