J. C. / F. G. / R. F. PALMA.
No se saben aún las causas del derrumbe del inmueble de la calle Rodríguez de Arias porque ayer se dio prioridad al desescombro y al rescate de personas y cadáveres.
Descartada a primeras horas de la mañana la explosión de gas, el Ayuntamiento ha decidido derribar la totalidad del inmueble –los trabajos de la parte que quedó en pie se iniciarán hoy– y se procederá a realizar una inspección de todos los inmuebles de la manzana.
La concejala de Urbanismo, Yolanda Garví, recordó la obligación de los propietarios de mantener el inmueble en condiciones de seguridad y animó a vecinos e inquilinos a denunciar posibles situaciones peligrosas. Se sabe que la tipología del inmueble es muy parecida a la del edificio de Antoni Pons, cuyo subsuelo se hundió en noviembre de 2005 por el arrastre de materiales. Por el momento, desde el Colegio de Arquitectos, su decano, Lluís Corral, confirmó que en 1998 los propietarios presentaron un proyecto "para hacer un apeo en un muro de carga".
En lenguaje corriente se trataba de ejecutar un refuerzo en una de las "paredes maestras", dado que el edificio está construido con marés y no dispone de estructura de hormigón. Después de esta petición al Colegio no se tiene constancia de nada más.
Garví insistió una y otra vez a lo largo de la mañana de ayer en que no existen denuncias por parte de vecinos o inquilinos sobre el mal estado del inmueble y que éste no dispone de ningún expediente abierto en el departamento de Seguridad de la Edificación ni en el de Disciplina.
Esta afirmación se contradice con la de algunos vecinos, que aseguraron ayer que en el edificio, especialmente en la planta baja, se detectaron grandes grietas y que "hace poco dos técnicos municipales inspeccionaron el inmueble". No obstante, en Urbanismo sólo constan cuatro licencias de obra menor concedidas entre 1997 y 2004, ésta última referida al pintado de la fachada.
En la de hace una década se autorizaba a "colocar puerta basculante en portal ya existente, tapar grietas y remozar parte de la planta baja de la fachada, tapando desconchones". Garví insistió en que tampoco estaba obligado a pasar la Inspección Técnica de la Edificación (ITE) hasta dentro de cuatro años, afirmando asimismo que, "incluso no debía pasarla con la ordenanza modificada en 2006 por el PP", aunque sí con la primera aprobada en 2004. La concejala afirmó que, en principio, un edificio de 50 años como el derribado no tiene por qué tener defectos estructurales, puesto que la vida media de un inmueble "es facilmente de 100 años".
Dos de los pisos derrumbados son de propiedad de dos aparejadores. Desde primeras horas de la mañana, técnicos de Urbanismo inspeccionaron los edificios vecinos para comprobar su estado de afectación. Ayer se retiraron 300 toneladas de escombros.