Mallorca viene sufriendo, desde hace varios años, y de forma trágica en la mayor parte de las ocasiones, derrumbes de edificios, ya sean viviendas u hoteles. En estos siniestros aparecen elementos que se repiten: el paso de los años; los malos materiales de construcción; la degradación del marés; las reformas precipitadas y chapuceras; y las lluvias torrenciales, caídas con antelación al colapso mortal.
Lo ocurrido ayer en Camp d´en Serralta tenía, como antecedente próximo, el hundimiento, sin víctimas, de varias fincas en es Fortí. Esa parte de Palma parece que se levantó sobre terrenos inestables y de relleno, que las lluvias han podido socavar. Son demasiados desplomes.