J. FRANCISCO MESTRE. PALMA.
Luis Alberto se agarra a una vecina mientras intenta no soltar las lágrimas. Este hombre vivía en el primer piso del edificio de la calle Rodríguez Arias que la noche anterior se derrumbó. Ayer tarde, entre los escombros, se recuperaron los cuerpos de sus tres familiares, entre ellos su mujer, y el hijo y el yerno de ella. "Yo vivía en esta casa, pero esa noche me quedé a dormir en casa de mi hermano. Por la noche jugábamos al parchís y gracias a ello estoy vivo. Es un milagro".
Este hombre de nacionalidad colombiana de unos 55 años de edad conoció al poco de llegar a Mallorca a su pareja, María Inirida Correa de Valencia. "Los dos somos de la zona colombiana de Bugavalle y vinimos a Mallorca a buscar una nueva vida. Aquí nos conocimos al poco de llegar a Palma y hasta ahora seguíamos juntos. No nos habíamos casado, pero era mi pareja".
A Luis Alberto le costaba asumir la realidad de la tragedia que estaba viviendo. "Mi familia aún está bajo los escombros, pero sé que están todos muertos. No hay ni una sola posibilidad de que hayan podido sobrevivir bajo tantas toneladas de escombros".
A poca distancia de la pareja de María Inirida (todos en la barriada la conocían con el nombre de Mónica) se encontraba su hija, Paola Andrea, sentada en un banco junto a un grupo de amigas. No sólo había muerto su madre en el derrumbe del viejo edificio. También habían perdido la vida su hermano Pablo Andrés Valencia y su marido, Óscar Alfonso Vera, cuyo cadáver fue el penúltimo en ser localizado. Aunque la joven estaba empadronada en el edificio junto a sus familiares, en la actualidad ya no vivía allí. Parece ser que hace poco había discutido con su pareja y decidió buscar otra casa. Ella se fue, pero su esposo se quedó viviendo en la misma vivienda que su suegra y su cuñado. Paola Andrea, al igual que otros familiares y amigos, necesitó ayuda psicológica para afrontar la realidad de esta tragedia.
"Pagábamos 600 euros al mes"
"Pagábamos un alquiler de 600 euros por la casa en la que ha muerto mi familia. Yo no conozco a los dueños porque alquilamos la casa a través de una inmobiliaria, pero espero que me den alguna explicación de por qué ha caído el edificio". Luis Alberto confirmó lo que los vecinos de la zona afirmaban: el edificio que se derrumbó estaba rodeado de grietas. "Hace cuatro meses vinieron unos señores que se presentaron como técnicos del Ayuntamiento. No entraron en ninguna vivienda. Sólo observaron el exterior. Nos dijeron que no nos preocupáramos, que el edificio estaba bien, que no había peligro". El hombre explicó que sobre la medianoche escuchó un fuerte estruendo. Estaba en casa de su hermano, dispuesto a irse a dormir. "Nunca pensé que se había derrumbado mi casa, qué vas a pensar". A los pocos minutos, la Policía tocó el timbre del domicilio. "Tengo una furgoneta y la tenía aparcada en la calle. Vinieron a pedirme que la moviera de sitio." Cuando salió a la calle vio los escombros de lo que un día fue su casa. "Así me enteré de que mi mujer y mi familia estaban muertos".
Con lágrimas en los ojos y rodeado de varios amigos, Luis Alberto, que se dedica al negocio de la construcción, no tiene más que palabras de admiración hacia la mujer que fue su pareja durante los últimos años. "María Inirida era una mujer especial, era gentil, amable, educada. Todo el mundo la quería. Fíjate cuántos amigos están aquí para recordarla". El hombre explicó que la víctima trabajaba cuidando de una persona de edad. "Era muy responsable en el trabajo". La última vez que vio a su pareja con vida fue el domingo por la mañana. "Le dije que iría a casa de mi hermano, que vive aquí al lado. Tenía previsto ir a dormir a casa, pero se hizo tarde y mi hermano me propuso que me quedara. Decidí que era mejor que esa noche no volviera a casa porque era ya muy tarde y mi mujer se levantaba muy pronto. Ella ha muerto y yo me he salvado". Los vecinos de la barriada Camp d´en Serralta coincidieron en señalar el carácter amable de las tres víctimas colombianas que murieron en esta tragedia.