MAR FERRAGUT. PALMA.
"Qué bien ahora, que nos hemos podido duchar", decía el hijo de Poli mientras abandonaban el hotel Continental, en la calle Industria. Poli Saavedra y su familia son de esas 20 personas que viven en los edificios pegados al inmueble derrumbado y que fueron los primeros en ser realojados.
"Vivimos justo al lado y llevamos toda la noche despiertos", contaba Poli. "Ahora nos hemos duchado, pero llevamos la misma ropa: No pudimos coger nada". Ni esta mujer ni su marido fueron a trabajar ayer, y ninguno de sus dos hijos asistieron a clase. "Ahora voy a ver si me dan la baja: llevo 24 horas sin dormir", explicaba esta mujer que confiaba en que durante el día les dejarían acceder a su hogar para coger ropa.
Aterrizaron en el hotel durante la mañana y pudieron desayunar allí. Protestaban porque durante la noche del domingo el Ayuntamiento les había ofrecido realojarles en el centro de transeúntes del Molinar. "Yo no voy allí con mi niña de 9 años", decía rotunda. La pequeña finalmente durmió en casa de sus abuelos. Esta noche han dormido todos en el Continental.
Según explicaron fuentes de Cort, la noche del domingo y como primera solución, se ofreció realojar a esos 20 vecinos en el centro de transeúntes del Molinar o en alguno de los pisos para Infancia y Familia que tiene Cort, en el caso de los que tenían niños. Nadie aceptó la propuesta.
Otros, como Jason Moore y su esposa, decidieron que no iban a pasarse la noche esperando, y se fueron por su cuenta al hotel Continental. Jason estaba viendo la televisión y su mujer dormía cuando oyeron "un crash". Bajaron en seguida y vieron una calle llena de escombros y con los coches blancos por el polvo. Su esposa se fue a casa de su madre; él se quedó y a las dos de la madrugada decidió pedir una habitación en el hotel más cercano.
Aunque la habitación era confortable, Jason no durmió nada, ya que durante la noche hizo varias visitas a la zona para ver cómo iba la búsqueda de supervivientes. A la una de ayer aún no habían accedido a su casas: él se tuvo que comprar unos pantalones largos, su mujer aún iba en camisón. Le han dicho que le pagarán la estancia en el hotel.
Según avanzaban el día, el número de personas que tenían que ser realojadas crecía. A media mañana se decidió que todos los residentes que viven en el inmueble de enfrente del edificio en cuestión, unas 25 personas, también debían abandonar sus viviendas temporalmente. Horas más tarde, se evacuó al medio centenar de personas que viven en otros edificios colindantes al siniestrado, no porque haya peligro de derrumbe, sino para evitar posibles molestias, según se indicó desde Cort. A mediodía, los servicios sociales pagaron una comida de menú a una veintena de vecinos afectados.
Adrián Damián vive en el inmueble de enfrente. Lo vio y lo oyó todo –"cayó como un castillo de cartas"– y a las doce de ayer esperaba con sus maletas en la plaza Serralta. "Nos han dicho que cogiésemos algo de ropa y medicación, teléfonos móviles y cargadores". Él, su mujer y sus suegros se han trasladado a pasar la noche a casa de un paisano. No ha podido ir a trabajar, por el cansancio y porque todas sus herramientas de trabajo han quedado dentro de la vivienda. Hacía tiempo que tenían pensando mudarse del barrio porque su suegra no puede seguir viviendo en un quinto piso en un edificio que no tiene ascensor. "Ahora ya es seguro que nos vamos", comentaba.
Al final, medio centenar de personas han pasado la noche fuera de su casa: 28 en el hotel y el resto en casa de amigos y familiares. Los adultos no han ido a trabajar y los críos se han saltado el ´cole´. Todos confían en volver a la normalidad lo más pronto posible.
ALBERGUE DE RESIDENTES
28 personas han pasado la noche en el hotel que Servicios Sociales de Cort y la conselleria de Asuntos Sociales ha puesto a disposición de los 50 vecinos que han tenido que abandonar sus viviendas para evitarse posibles molestias mientras siguen las labores de los equipos de emergencias.
A los residentes que tuvieron que ser realojados durante la noche del domingo al lunes, el Ayuntamiento les ofreció ir al centro de transeúntes del Molinar o a los pisos para Infancia y Familia.