F. GUIJARRO. PALMA.
Los consellers socialistas han sido contra todo pronóstico los que en el último momento han frenado la aprobación de los presupuestos de la Comunitat Autònoma, según coincidieron ayer en señalar diversas fuentes del Pacto tras concluir la reunión del Consell de Govern. El problema radica en que los responsables de los diferentes departamentos en manos del PSOE consideran que el sacrificio que se les reclama a la hora de aplicar recortes en sus cuentas es excesivo y muy superior al de sus socios.
Según apuntaron representantes de los diferentes partidos, las últimas cuentas que se han barajado suponen rebajar el presupuesto autonómico desde los 3.559 millones de euros del presente año a unos 3.320 millones en 2010, es decir, un descenso del 6,8%.
Para alcanzar este objetivo, las Conselleries de UM se han colocado en una posición más equilibrada, de forma que a Turismo se fijaba finalmente un recorte del 6%, a Deportes del 10% y a Medio Ambiente del 12%. En el caso del Bloc, se daba un evidente trato de favor a Asuntos Sociales, con una rebaja del 3%, seguida de Comercio, con un 5%, siendo Movilidad la más perjudicada, con un recorte del 15% compensado parcialmente por el convenio ferroviario con Madrid.
Pero los departamentos del PSOE presentan recortes más acentuados, según apuntan fuentes del Pacto, al fijarse un 6% para Educación y en torno al 7% para Salud. La conselleria de Trabajo tenía asignada finalmente una reducción del 12% –con un evidente malestar de su titular, Joana Barceló, según se señaló– y el resto de departamentos del 15%.
El reparto ha ido acompañado también de quejas de menor calado por parte de los restantes socios. En concreto, desde el Bloc se indicó su disconformidad con que los recortes pudieran suponer problemas para algunos servicios, de ahí su exigencia de que se fijen garantías económicas para que el metro de Palma no se deba ver interrumpido en verano, o para que en el caso de Educación no se pongan en peligro las partidas para la Universitat o para el transporte escolar.
Y una queja compartida por Bloc y UM es la de los excesivos controles que se están aplicando sobre el gasto de los restantes departamentos por parte de la conselleria de Economía, que algunas fuentes personalizan sobre el director general de Presupuestos, Joan Rosselló, al que se acusa de estar generando fuertes tensiones por un comportamiento que se señala como excesivamente riguroso.