C. CANALS. PALMA.
Tras el cierre de la crisis institucional en el Consell, los acuerdos con PSOE y Bloc obligan a UM a votar contra su interés en la construcción de Son Baco, un golf con oferta hotelera complementaria en Campos. Sin embargo, los regionalistas pueden aún cambiar esta situación en el caso de que el diputado Bartomeu Vicens, que no está sujeto a la disciplina del Pacto, decide hacer un uso ´personal´ de su voto.
Si el ex conseller ´uemita´ se abstiene o vota en contra, la propuesta será rechazada o decaerá en caso de empate. Si decide alinearse a favor de construir Son Baco, su voto se sumará a los 29 del PP para aprobarlo –el Pacto cuenta con otros tantos– y validará el texto presentado por los conservadores, que a su vez es la copia exacta de la enmienda anteriormente presentada por UM al llamado ´Decreto Nadal´ y luego retirada.
Bartomeu Vicens se encuentra en el grupo mixto, tras haber sido expulsado del partido y del grupo parlamentario por su imputación en el caso urbanístico de Son Oms. Sin embargo, sus relaciones con UM siguen siendo fluidas y con frecuencia se le ve entrar a despachar con la presidenta del Parlament, Maria Antònia Munar.
Para el debate de ponencia que se produce a puerta cerrada sobre el ya mencionado Decreto Nadal, Vicens delegó su voto –según prevé el reglamento– en la diputada del grupo mixto Esperança Marí. Pero advirtió que se reservaba su voto en el caso de Son Baco.
Ante esta circunstancia, los diputados socialistas pidieron y obtuvieron ayer un aplazamiento de una semana en las votaciones, aduciendo necesitar tiempo para estudiar las enmiendas de carácter técnico que ha presentado al PP, "algunas de las cuales" pueden ser aprobadas, justificó el portavoz, Antoni Diéguez.
El PP aseguró ayer que su grupo parlamentario va a mantener la enmienda durante todo el proceso de tramitación, de manera que siempre acabará por votarse en el pleno de la institución, donde Vicens podrá hacer nuevamente uso de su voto personal.
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