Educación. Crisis
M.FERRAGUT. PALMA.
La crisis económica también ha llegado a los colegios concertados. Ante la falta de ayudas públicas para esta red de la enseñanza, muchas familias han empezado a recortar gastos renunciando a las actividades extraescolares, al servicio de transporte escolar o al de comedor.
Desde Escola Católica, patronal mayoritaria de centros concertados de las islas, uno de sus portavoces confirmaba este hecho pero precisaba que esta tendencia varía mucho según el centro y el sitio donde esté situado. Marc González indicó a este diario que, aunque no tienen datos concretos, según lo que le han comentado los distintos centros los recortes se están notando especialmente en el caso de las actividades extraescolares y en los barrios más humildes.
Según apunta González, este hecho puede deberse no sólo a que el poder adquisitivo de las familias ha bajado, sino también a que algunos padres han perdido su empleo y ahora sí pueden hacerse cargo de su hijo durante las tardes.
Respecto al transporte escolar, este portavoz de la patronal señalaba que no se ha notado un descenso tan acusado. La crisis ha pegado con más dureza en los barrios de clase obrera, donde normalmente los alumnos viven cerca del centro escolar, con lo que es habitual que acudan andando. Por ejemplo, en los centros de la zona de Son Rapinya, explicaba, "no se ha notado tanto" el descenso en el número de usuarios de los autocares.
"El comedor es un gasto poco prescindible", razonaba González, quien señaló que aunque quizás se haya producido alguna pequeña caída no ha sido muy significativa.
Constataba de todas formas que sí han notado una nueva tendencia: muchos padres que antes pagaban el servicio de comedor con el abono mensual, ahora se han pasado al sistema de comprar tiques sueltos. "Muchos en lugar de quedarse a comer cinco días en el colegio, a lo mejor se quedan tres y otros dos van a comer a casa", narraba González, quien aun así recalcaba que "pagar por meses es mucho más económico".