Caza menor. Primer día del nuevo periodo de capturas
S. SANSÓ/B. BERGAS. STA MARGALIDA/MARIA.
Las ganas de apretar el gatillo y la abundancia de piezas definieron la apertura de la veda de caza menor en Mallorca. La de ayer fue la primera jornada cinegética consagrada básicamente a la perdiz, que se repetirá todos los martes, jueves, sábados y días festivos, hasta el último domingo de enero.
En Santa Margalida, un grupo de cazadores llegaba a las siete y media de la mañana a la zona de es Claper. Cargados con cananas bien surtidas de cartuchos, ataviados con vestimenta de camuflaje, escoltados de escopetas y perros de hocicos afilados, intentaron cumplir un ritual a medio camino entre la tradición y la devoción. "Hay un máximo de capturas que se cifran en cinco perdices por persona y día", recuerda Nadal Capó, quien enseña esperanzado los dos ejemplares abatidos a media mañana. "Es un día un tanto alocado; puede haber abundancia de piezas, pero también son muchos los cazadores que acuden a la cita", replica Tomeu Dalmau.
Cantidad y calidad
La Sociedad de Cazadores de Santa Margalida cuenta a día de hoy con más de 300 escopetas, de las cuales, "seguro que más de la mitad hemos salido a la búsqueda de las primeras aves", dice Joan Miquel Ferrer mientras sopesa un ejemplar de perdiz: "Pueden alcanzar un kilo más o menos, tanto machos como hembras. Por lo que hemos podido comprobar, también son de buena calidad", añade sonriente.
El ruido seco de los perdigones resuena cada cierto tiempo entre los matorrales, y casi a cada disparo saltan los perros a la carrera, de las razas pointer y setter, acostumbrados a realizar el trabajo: "La técnica no es otra que la de estar muy atento a las indicaciones de los canes, que nos señalan cuándo la perdiz está en una zona baja y le cuesta más alzar el vuelo", detalla Miquel Rosselló. "Y primero es muy importante cansarlas, porque a primera hora de la mañana es algo más complicado, están más atentas", apunta.
A pesar de la ilusión y los más de sesenta años de experiencia acumulados entre los cuatro, el hambre les sobreviene a media mañana: "Después, hasta la una, ya habrá tiempo para completar el cupo permitido por el Govern", dicen mientras meriendan.
Buen tiempo en el Pla
En la zona del Pla y Maria de la Salut, los cazadores también esperaban con impaciencia la apertura de la caza general, quejosos de que la media veda haya resultado más floja de lo esperado.
"Se han cumplido las expectativas en cuanto a la perdiz. Se han visto numerosas bandadas", explica Guillem Carbonell, un veterano cazador de Maria, "Con las recientes lluvias también han aparecido por estos parajes algunas aves acuáticas como ánades (cap blaus) y agachadizas (cegalls)", prosigue.
El tiempo fue sin duda el mejor aliado de la jornada para los aficionados a la cinegética. Este primer día sin veda se mantuvo sin nubes y con buena visibilidad.